~Boy Toys~ Joe, Nick & Tu

~Boy Toys~ Joe, Nick & Tu

El trabajo de _____ es de científica, no de niñera. Ella se molesta cuando su jefe le asigna acompañar a los chicos malos del departamento, Nick y Joe, a una reunión en Londres, en su fin de semana libre.

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~Beso Francés~ joe y tu cap 2 & 3


Capitulo 2:

Aquel
día había salido a ofrecerle ayuda y así había podido verla
detenidamente. El pelo largo de un color castaño rojizo con reflejos
rubios le caía provocadoramente por la espalda. Llevaba unos vaqueros de
cinturilla baja que se le ajustaban a la perfección al trasero y un
estrecho suéter blanco que revelaba, además de un vientre completamente
plano, un piercing en el ombligo de lo más seductor.

Había sido justo en ese momento cuando Joe se había dado cuenta de que tenía que seducir a aquella mujer.

Lo que no sabía era cómo hacerlo.

Joe
no era precisamente un rompecorazones, más bien era un tipo
introvertido, apasionado de los fósiles, los objetos antiguos y la
historia, al que nunca le había resultado fácil relacionarse con los
demás, por lo que pasaba más tiempo con sus libros que con otra gente.

Además,
_________ desprendía valentía y descaro, era una mujer llena de energía
y de vida. Sin duda estaría demasiado ocupada pilotando globos
aerostáticos, escalando o elaborando sus originales piezas de joyería
como para fijarse en un loco de la arqueología como él.

Aquello no estaba bien. Nada, nada bien.

Joe
Jonas era perfectamente consciente de que su plan era una locura, pero
desde que _________ __________ había alquilado el apartamento libre del
edificio hacía dos meses, su sexy vecina había protagonizado todas las
fantasías eróticas de Joe. Así que ya era hora de hacer algo al
respecto.

Desde el momento que había oído a _________ subir sus
cosas cantando una versión desafinada de Je ne regrette rien, había
sabido que era una mujer especial.

-No me arrepiento de nada -había dicho en un perfecto francés que había hecho que a Joe le latiera el corazón con más fuerza.

¿Quién podría resistirse a una mujer así? Joe habría deseado sentirse tan seguro con las decisiones que había tomado en su vida.

¡Si ella supiera los pensamientos tan poco fraternales que despertaba en él!

El
problema era que no podía cambiar la imagen que _________ tenía ya de
él como el vecino amable al que podía contarle todo y pedirle ayuda.
Necesitaba hacer que lo viera de un modo completamente distinto. Pero en
aquel momento no había sabido cómo conseguirlo.

Hasta esa
mañana, cuando ella le había dicho que necesitaba un stripper y, sin
pensárselo dos veces, él había cometido la temeridad de enviarla al club
a hablar con su "amigo" Monsieur Enmascarado.

Bueno, en realidad
no era del todo mentira que el Enmascarado fuera amigo suyo y lo cierto
era que no le importaba lo más mínimo haber tenido que engañar a
_________ para que le diera una oportunidad.

-Joe -lo llamó Steve, el barman, desde la puerta del vestuario.

-¿Sí? -respondió él mientras se subía a toda prisa los pantalones de cuero bajo los que sólo llevaba un diminuto tanga dorado.

-Ya está aquí -anunció Steve con un gesto triunfal.

El miedo se le agarró a la boca del estómago. _________ estaba en el club e iba a verlo actuar, iba a verlo desnudarse.

Al
otro lado de la cortina podía oír los gritos de las mujeres que
aclamaban la presencia del Enmascarado al ritmo de la música de Nueve
semanas y media. Joe sintió el impulso de echarse atrás, de salir
corriendo por la puerta trasera del club, pero una vocecita en su
interior le dijo que se enfrentara a sus miedos.

"No
desperdicies esta oportunidad". Respiró hondo, se quitó las gafas y las
sustituyó por una máscara de cuero negro que le tapaba prácticamente
toda la cara.

Era ahora o nunca. Había llegado el momento de presumir de lo que tenía.

_________________

Capítulo 3

_________ se quedó boquiabierta. Monsieur Enmascarado tenía el trasero más espléndido que había visto en toda su vida.

Todo
él era fascinante, cautivador e increíble. El trasero enfundado en
aquellos estrechísimos pantalones de piel se movía frente a ella con
maestría.

¡Y esos abdominales!

Un centenar de mujeres
gritaban y aullaban como si se encontraran delante del mismísimo Elvis
resucitado. Pero cuando Monsieur Enmascarado por fin se dio media vuelta
fue en _________ en quien fijó la mirada. Fue a ella y sólo a ella a la
que dedicó una sonrisa inescrutable y un guiño provocador.

En
ese momento, _________ tuvo la seguridad de que había encontrado la
aventura salvaje que andaba buscando, había dado con el hombre que le
quitaría de la cabeza al bueno de Joe.

-Pellízcame -murmuró entre dientes, convencida de que aquello no era más que una maravillosa fantasía erótica.

Los
focos bañaban su cuerpo con luces de colores e iluminaban sus hombros
anchos y sus bíceps tan anchos como los muslos mientras giraba
seductoramente y se quitaba lentamente la corbata roja escarlata que
llevaba anudada alrededor del cuello desnudo. Todo ello sin apartar la
mirada de ella en ningún momento.

-No te quites la máscara -le gritaba el público enfervorizado mientras agitaban billetes para que fuera por ellos.

Pero él continuó bailando y le tiró la corbata a _________.

Una
mujer más tímida habría dejado que otra agarrara la corbata, pero
_________ ya no era tímida. Había renunciado a serlo dos años atrás,
cuando se había prometido vivir cada día al máximo. Ahora era una mujer
atrevida, incluso descarada.

Una mujer que, en aquel momento, se
sentía revolucionada y excitada. Allí nadie la conocía, así que no
importaba lo más mínimo si quería comportarse como una fulana.

Agarró
la corbata al vuelo y se la puso alrededor del cuello, después se llevó
un extremo a la nariz para sentir la esencia puramente masculina de la
que estaba impregnada. Le temblaban las rodillas y, por un momento,
sintió que le faltaba la respiración, pero aun así, no dejó de mirar
aquellos cautivadores ojos oscuros que la observaban sin pestañear.

El Enmascarado se desabrochó el cinturón, que no tardó en salir por los aires como lo había hecho la corbata.

Una
esbelta rubia trató de hacerse con él, pero _________ fue más rápida y,
unos segundos después, ya tenía el cinturón puesto alrededor de la
cintura a modo de trofeo.

La sonrisa del Enmascarado aumentó y no
se borró de su rostro mientras se quitaba los pantalones de un solo
tirón con el que abrió el velcro de los laterales. La prenda aterrizó en
el suelo del escenario.

Las mujeres se volvieron locas.

Dios,
aquel hombre estaba increíblemente bien dotado y _________ no podía
dejar de mirar... de mirarlo a él. Se puso una mano en el cuello y pudo
sentir el pulso acelerado, fuera de control.

¿Y aquel magnífico espécimen era amigo de Joe Jonas? Increíble. No tenían absolutamente nada en común.

Fue
entonces cuando Monsieur Enmascarado le tendió una mano y, sin dejar de
mirarla con aquellos ojos enigmáticos, la invitó a subir al escenario.

_________ se señaló a sí mismo como preguntándole "¿Yo?" Él asintió y movió la mano instándola a subir.

Ella negó con la cabeza. Era valiente, pero no estaba segura de serlo tanto.

"Nada de miedos, ¿recuerdas? La vida es demasiado corta. Hazlo".

Él
seguía acercándose a ella, provocándola. _________ sentía cómo le
ardían las mejillas mientras él movía los labios para pronunciar una
sola palabra.

-Ven.

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Bueenoo Niiñaazz de mii <3 no suubii ayeer pueez mi dormii XD

BTW: LAZ AMOO

Giigii <3

peace & love

bye

La amante prohibida de el jefe Cap #1 segunda parte & cap 2

Pero ¿quien podía culparla? Joe era en gran parte responsable por haberla abandonado capricho¬samente cuando más lo necesitaba. Ese hombre era una comadreja, un cobarde. Kevin le escupiría si lo tuviera a su alcance.
Su hija había tenido dos alternativas durante esa temporada horrible: hacerse pedazos o desarrollar una piel más gruesa.
Durante algún tiempo había estado muy afectada, pero Kevin estaba muy orgulloso de que ______, al final, se hubiera rehecho y tirado para delante.
-No, ______... -respondió, sonriendo-. No voy a ven¬der la casa. Sé cuánto la quieres.
El alivio de ______ fue sólo momentáneo. Enton¬ces, ¿de qué quería hablar su padre con ella?
-Entonces, ¿qué pasa? -le preguntó mientras to¬maba una tostada de la bandeja de plata-. No irás a organizar un lío por lo de mi trabajo, ¿verdad? Pen¬saba que estabas orgulloso de que tuviera un em¬pleo.

Quizá «sorprendido» fuera la palabra que mejor describía la reacción de su padre cuando ______ le ha¬bía comunicado, hacía un año ya, que estaba bus¬cando trabajo. Su aturdido padre le había pregun¬tado qué pensaba que podría hacer ella.
-Incluso las camareras tienen que tener experien¬cia en estos días. -le había dicho.
______ había entendido su escepticismo después de escribir su curriculum. Porque no había mucho que pudiera poner en él, excepto un certificado de su muy mediocre paso por la escuela superior, además de un cursito breve de escritura creativa. No tenia ninguna cualificación para un empleo más allá de sus habilidades sociales, su presencia y unos limita dos conocimientos de informática. Por lo que el único empleo que había sido capaz de encontrar después de interminables entrevistas fue el de recepcionista. Y ni siquiera en un ostentoso negocio en la ciudad. Trabajaba en una empresa de productos cos¬méticos que tenía su fábrica y su oficina en Ermington, un barrio industrial situado al oeste de Sydney.
-Estoy orgulloso de que consiguieras ese trabajo -insistió su padre-. Muy orgulloso.
La señora B. interrumpió su conversación al en¬trar con un plato lleno de huevos revueltos, picadi¬llo, tomates fritos y beicon.
-Tiene un aspecto delicioso, señora B. -alabó ______ al ama de llaves de su padre mientras dejaba el plato delante de ella.
______ agradecía en su interior no poder disfrutar del desayuno de la señora B. más de un día a la se¬mana, si no, tendría un trasero como un autobús.
-Sólo quiero que se lo coma todo. -dijo la señora B. con un guiño-. Se está usted quedando muy del¬gada, señorita.
-No podrás cazar otro marido con ese aspecto. -apostilló su padre.
______ podría haber dicho que rechazaba varias propuestas de cita todas las semanas. Pero se limitó a sonreír con dulzura y se entrego a la comida con apetito hasta que la señora B. salio de la habitación.
Entonces dejo los cubiertos en el plato y miro directamente a su padre.
-No tengo intención de volverme a casar, papa.
-¿Qué? ¿Por qué no?
-Tú sabes por qué no.
-No todos los hombres son tan débiles como Joe -refunfuño-. Tu eres una joven preciosa. ______ De¬berías tener un marido. Y niños.
-No quiero discutir sobre esto, papá. Sólo quiero que sepas mis sentimientos al respecto, así que no quiero escuchar este tipo de comentarios nunca más.
-Cambiarás de opinión. Algún día conocerás al hombre adecuado y te enamorarás de él. La natura¬leza seguirá su curso. Recuerda mis palabras.
______ reprimió un suspiro. Había estado recor¬dando las palabras de su padre toda su vida. Lo que¬ría profundamente, pero en los dos últimos años se había dado cuenta de que era increíblemente autori¬tario y que se creía el mejor en todo.
-¿Querías hablar de algo conmigo? -preguntó mientras tragaba-. Supongo que no tendrá nada que ver con si vuelvo o no a casarme. Me pareció que que¬rías hablarme de dinero. Lo que me recuerda que tampoco quiero que empieces a decirme otra vez lo que puedo o no puedo hacer con las rentas de mi fi¬deicomiso. Con ese dinero puedo hacer lo que me plazca. Mamá no puso condiciones en su testa¬mento. Si quiero regalarlo todo, puedo hacerlo. To¬davía no quiero. De momento tengo que emplear algo siempre para llegar a fin de mes.
-No me extraña-dijo su padre-. Por lo que recuerdo, sólo ganas una miseria.
-Las mujeres de la fábrica ganan bastante menos -puntualizó ______-. Y algunas de ellas incluso mantienen una familia con ese salario. Mi objetivo es mantenerme sólo con mi sueldo. Será bueno para mi carácter ver cómo vive la otra mitad del planeta. Con mis ingresos, tendré que dejar de beber champán y aficionarme a la cerveza. Y ahora, dime, ¿de qué querías hablarme? -preguntó mientras comía un pedazo de beicon.
-Cómete el desayuno primero. Veo que estás dis¬frutando con él. Hablaremos con el café.
La curiosidad de ______ era intensa para cuando dejó su plato vacío y levantó la taza de café.
-Bueno... -dijo después de un par de sorbos-, ade¬lante con ello.
-¿Qué sabes de la absorción de Beville Hol¬dings?
-¿Qué? ¿Me estás diciendo que es un negocio ce¬rrado? -preguntó ______, alarmada. Hasta ese mo¬mento lo único que había oído en el trabajo era que había rumores de una posible absorción. Muchos de los compañeros de ______ estaban bastante preocupa¬dos.
______ había escuchado de más de una fuente que cuando había absorciones de empresas éstas estaban invariablemente sujetas a «reestructuraciones». había estado charlando el viernes con uno de los nuevos representantes, un hombre muy agradable, con esposa e hijos pequeños. Le había dicho a ______ que la nueva dirección siempre recortaba el personal, y la política habitualmente era que el primero en irse era el ultimo que había llegado, sin reparar en la capacidad. Aparentemente, Peter había perdido su anterior trabajo de este modo y estaba preocupado de que pudiera volver a ocurrirle lo mismo
-Si, es un trato cerrado. -confirmó su padre-. Hay un articulo al respecto en la sección de economía del periódico del domingo; además de una foto de tu nuevo jefe, Nick Jonas.
-Nick Jonas. -repitió ______ sin mucho entu¬siasmo-. No he oído nunca hablar de él -______ podía haberse incorporado muy tarde al mundo del tra¬bajo, pero en casa de su familia se habían celebrado miles de cenas en las que continuamente se hablaba sobre los responsables de toda clase de chanchullos del mundo de los negocios cuyas caras solían apare¬cer en los periódicos.
-Casi nadie ha oído hablar de él. -informó su pa¬dre-; mantiene un perfil muy bajo en los medios.
-Enséñamelo -dijo ella.
Su padre le pasó el periódico.
-¡Dios mío! -exclamó ______. Esperaba ver la foto de un hombre de mediana edad y bastante gordo.
Los magnates de las absorciones casi nunca eran jóvenes o delgados. Ni así de guapos.
Algo dentro de ______ se tensó cuando sus ojos se encontraron con los de Nick Jonas. Eran unos ojos de color marrón oscuro, profundos y protegidos por una cejas tan rectas y firmes como su boca tenía el pelo negro y ondulado, peinado hacia atrás, sin raya. La nariz recta y la mandíbula cuadrada con un pequeño hoyuelo en la barbilla
-¿Es una foto antigua? -preguntó bruscamente.
-No. si lees la noticia verás que sólo tiene treinta y seis años. Es muy atractivo, ¿verdad.
-Supongo... -dijo ______-. Si te gusta el estilo. -como le pasaba a ella, que no podía quitarle los ojos de encima.
Por supuesto que no era como Joe, grande y rubio, un auténtico gigante nórdico de una belleza en bruto. El rostro de Nick Jonas tenía una belleza de modelo. Seguramente debido a la perfecta simetría y la finura de sus rasgos.
Desde luego nadie podría saJoee un defecto como modelo masculino. Había un halo alrededor de él como de hombre poderoso y sin defecto alguno y exudaba una madurez y una inteligencia que ______ encontró atractivas e irritantes al mismo tiempo.
Irritante porque no quería encontrar atractivo al nuevo jefe de Beville Holdings. No quería encontrar atractivo a ningún hombre durante mucho tiempo.
-¿Cómo demonios ha conseguido ser tan rico y tener tanto éxito siendo tan joven? -preguntó seca¬mente-. Está claro que no pertenece a una familia rica, le habría conocido antes si lo fuera.
-No. Es un inmigrante polaco, su padre le trajo aquí después de que la madre muriera en el parto. Se crió en los barrios del oeste y nunca fue a la univer¬sidad. Se inició en el mundo de las ventas nada mas dejar el colegio.
-Debe de ser muy buen vendedor para haber ganado tanto en tan poco tiempo -dijo ______.
Eso parece, pero también se caso por dinero cuando tenia casi treinta años. Su esposa fue la viuda de su primer jefe, el dueño de la cadena de tiendas WhizzBiz Electronics. Nick Jonas se vendió así mismo a quien seria su esposa en menos de un año después de la muerte de su anterior marido. Ella murió de cáncer dos años después dejando todo a su adorado y joven marido. Para entonces él había dado la vuelta a las menguantes ventas de Whizz-Biz. Después de la muerte de su mujer, vendió toda la cadena por un precio enorme y así nació la marca Jonas. Compra empresas casi en quiebra, las le¬vanta y después las vende. Pero sólo si cree que la empresa es viable. -seguía su padre mientras ______ miraba fijamente la foto de Nick Jonas-. En ese artículo revela que en una ocasión, después de tener acceso a los documentos y empleados de una com¬pañía que acababa de comprar, se dio cuenta de que reflotarla era imposible, así que desmanteló la em¬presa y vendió los activos.
-Sin reparar en los pobres trabajadores.
-Por lo que tengo entendido les dio a cada uno de ellos mucho más de lo que les correspondía.
-Lo que bien podía permitirse. -contestó brusca¬mente mientras apartaba los ojos de Nick Jonas para leer el resto del artículo.
Tenía que tener una fortuna a juzgar por su actual residencia, un ático en un rascacielos en el centro del distrito financiero de Sydney.
-Puede ser, pero no tenía por qué hacerlo. ______. Tiene fama de ser un hombre bueno. Mira. Beville Holdings no ha dado beneficios desde hace dos años. De eso es de lo que te quería hablar. ¿Beville Holdings es recuperable o no?
-¿Por qué quieres saberlo?
-Sucede que tengo un hermoso paquetito de ac¬ciones de Beville Holdings. Lo compré hace dos años cuando estaban muy bajas. ¿Va a subir su valor?
-Según este articulo ya han subido mucho.
Ya, pero no subirán mucho más si al final Jonas no puede hacer su milagro habitual. Así que dime, hija, ¿puede tu empresa ser reflotada o piensas que tu jefe la hará trozos y la venderá?
-¿Como voy a saberlo? -replicó ______ mientras le tendía el periódico a su padre para dejar de mirar de una vez a aquel hombre infernal.
-Vamos, ______, no seas tímida. Tú eres una de esas chicas a las que cualquiera le contaría su vida. La gente confía en ti. Yo mismo he podido verlo muchas veces. Llevas en la empresa más de ocho meses. Me apuesto lo que quieras a que sabes exac¬tamente todo lo que está pasando allí. Que no fueras brillante en los estudios en la escuela no significa que no heredaras mi cerebro. Eres rápida como un látigo cuando quieres.
-Pues no fui muy lista cuando me casé con Joe.
-Eso es diferente. El amor puede hacer un idiota hasta de la persona más inteligente. Ahora dame una opinión honrada. ¿Crecerá mi inversión?

______ repasó mentalmente toda la información que había recogido en el trabajo los últimos meses Su padre estaba en lo cierto. La gente confiaba en ella, y en ese momento más que nunca. Desde el accidente había desarrollado una capacidad de escucha auténtica, hasta ese momento escuchar había sido sólo una más de las convenciones sociales aprendidas de su madre.
______ sabia perfectamente qué iba mal en Bevílle Holdings. Los problemas eran detectables si el nuevo jefe y quienes le informaban sabían dónde mirar.
-Beville Holdings tiene productos excelentes... -respondió, midiendo cuidadosamente sus pala¬bra--, pero gestores mediocres. Creo que tus accio¬nes aumentarán de precio.
Kevin sonrió. Era una chica lista su hija. La be¬lleza y la inteligencia no se habían hecho para mal¬gastar su vida como recepcionista, ni para vivir sola. Entendía que la marcha de su marido le hubiera he¬rido tanto, pero la vida tenía que seguir.
______ tenía sólo veintiséis años, tiempo de sobra para empezar de nuevo, pero él no podía forzarla. Tenía que ser sutil. A lo mejor podía sorprenderla con una cena la noche del próximo sábado, invitar a algunos viejos amigos, gente a la que sabía que su hija apreciaba. Pero también podía deslizar a al¬guien nuevo, alguien guapo, un hombre joven coti¬zado que pudiera impresionarla. ¿Pero quién?
A Kevin no se le ocurría nadie. Volvió a mirar el periódico que tenía delante y se descubrió a sí mismo mirando fijamente la foto de Nick Jonas. y de repente la voz de su conciencia le susurró: «In¬vítale a él, a Nick Jonas».
La primera reacción de Kevin fue un «diablos. no». No a un canalla tan ambicioso como para ha¬berse casado por dinero. Pero la voz insistía. Si no se hubiera conocido tan bien habría pensado que era la voz de Danielle susurrándole al oído. Danielle a quien nunca le había gustado Joe ni una pizca y que siem¬pre había dicho que ______ necesitaba casarse con un hombre de otra clase, alguien fuerte, un hombre que se hubiera hecho a sí mismo. Danielle había acertado con lo de Joe.
Nick Jonas era un hombre fuerte, se dijo Kevin. Un hombre hecho a sí mismo. Un hombre que probablemente estaría buscando una nueva esposa, una más joven que pudiera darle hijos.
Kevin todavía albergaba dudas, pero la vocecita era tan persistente.
«De acuerdo», se susurró también dentro de su cabeza.
«No se lo digas a ______», añadió la voz. Kevin hizo un guiño rápido a su hija por en¬cima de la mesa.
-¿Qué pasa? -preguntó ella.
-Nada, nada.
Pero la suerte estaba echada. Invitaría a Jonas a la cena y no le diría nada a ______. Tenía el problema de conseguir que ella asistiera y no era tarea fácil, aun así, estaba convencido de que lo conseguiría.

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Capítulo 2
______ ENTRÓ en la carretera de acceso a Beville Holdings y se paró en el control de segu¬ridad. Sonrió a Ted, el guarda que vigilaba la puerta en el turno de mañana. Normalmente Ted le devolvía la sonrisa y se limitaba a apretar el botón que levantaba la barrera para que pudiera pasar.
Ese día, sin embargo, Ted abrió la ventanilla de la cabina y le hizo gestos a ______ para que bajara la de su coche.
-Está aquí -le dijo con tono de conspiración-. El nuevo jefe.
-¿Qué?
A ______ se le hizo un nudo en el estómago. Espe¬raba ver a Nick Jonas en el trabajo, pero no tan pronto.
-¿No leyó lo de la absorción en el periódico de ayer? -le preguntó Ted.
-Eh... No -replicó ______, simulando no estar en¬terada.
En el trabajo no hacía exactamente el papel de rubia tontita, pero intentaba no dar pistas sobre quién era realmente. Le gustaba porque así pasaba por ser una chica de Gladesville de clase trabaja¬dora. Nadie de su trabajo había estado nunca en su apartamento con vistas al mar ni había relacionado su apellido, Johannsen, con la dinastía de los diamantes.
-Se llama Jonas y llegó hace más de una hora para inspeccionar la fábrica. Estará pronto en su sección, así que no llegue tarde.
-¿Cómo es? -preguntó ______, no pudiendo repri¬mir su curiosidad.
-No muy malo. Creo que mi trabajo está a salvo. Llegó al control después de las siete y dijo quién era, le pedí su identificación y parece que le gustó.
-Bien por ti. ¿Qué conducía? Seguro que un cochazo.
-Un deportivo azul oscuro. ______ esbozó un gesto de desagrado. Típico. Su padre le había dicho el día anterior que Nick Jonas no era el clásico playboy, a pesar de vivir en un ático, pero a hombres como ése siempre se les aca¬baba notando lo que realmente eran y, supuesta¬mente, los coches de los ricos reflejaban su autén¬tica personalidad y poder.
En una ocasión, ______ había recorrido Sydney a toda velocidad en un descapotable rojo, un regalo de su padre cuando había cumplido veintiún años. Des¬pués, cuando había empezado a trabajar, lo había cambiado por un utilitario blanco para evitar que en el trabajo pensaran que era una ricachona. Quería caer bien por ella misma, no por su dinero.

-Gracias por el aviso, Ted -dijo ______. Siguió hacia el aparcamiento de los empleados, que estaba sorprendentemente lleno. Todos los co¬ches de los jefes estaban allí, algo inusual un lunes a esa hora. Debían de haberse enterado también de la absorción y habían decidido causar buena impresión
El único sitio libre en la zona del aparcamiento mas cercana al edificio principal era la plaza conti¬gua a un deportivo azul oscuro. ______ dudó, pero fi¬nalmente, decidida a no dejarse dominar por los ner¬vios, deslizó su coche al lado del deportivo.
No valía la pena ponerse así. Al fin y al cabo, sólo era un hombre rico que le había resultado atrac¬tivo. Había estado casada con uno igual.
De acuerdo, había encontrado muy atractivo a Nick Jonas en la fotografía, ¿y qué?
Una vez hubiera visto al hombre real, seguro que su personalidad altanera haría desaparecer los ale¬teos en el estómago.
Tenía que admitir que el deportivo azul oscuro sugería que Nick Jonas a lo mejor no era un play-boy como su ex. Joe habría elegido un coche osten¬toso, dorado o plateado.
______ dio la vuelta por detrás de su coche y abrió la puerta del acompañante para llevarse el bolso, así aprovechaba para echar un vistazo dentro del depor¬tivo azul. No había nada en los asientos de cuero ni en el suelo, nada que le diera una idea de cómo po¬día ser Nick Jonas. Nada, excepto que el coche estaba extraordinariamente limpio y ordenado, no había una pizca de suciedad por ningún sitio, ni una mancha. El coche brillaba por dentro y por fuera.
Las personas así solían ser muy críticas y controladoras.
-Será mejor que salgas de aquí, muchachita. -murmuró.
Echó la llave a la puerta de su coche y salio apresurada hacia las oficinas principales, un edificio de ladrillos construido al principio de los sesenta y totalmente reformado el año anterior.
Viendo el lugar, parecía que en la empresa todo fuera de perlas, nadie podría creer que Beville Holdings no hubiera dado beneficios los últimos años.
______ empujó la puerta principal y, a través de la desierta recepción, se dirigió a los aseos. Su reloj de muñeca marcaba las ocho y veintitrés, tenía solo cinco minutos para recomponer su aspecto antes de sentarse detrás del mostrador semicircular de la recepción y mostrarse como una mujer fría, calmada y con dominio de sí misma.

Nick se despidió del capataz de la fábrica, le agradeció la ayuda prestada y rechazó amablemente su oferta de acompañarle a las oficinas principales. Quería pensar y decidió que lo haría mejor si cami¬naba solo.
Mientras paseaba por el sendero bien señalizado, se preguntaba por qué había comprado una empresa que se dedicaba a fabricar gel de baño, champú, crema solar y lociones. ¿Que demonios sabía él de esos productos? Nada de nada.
De todos modos, supuso que, como decía la máxima que seguían los buenos vendedores, «una venta es una venta». Pero, a juzgar por los rendimientos de los dos últimos años, a Beville Holdings parecía no haberle funcionado muy bien la máxima.
O eso, o los costes de producción eran demasiado altos, o la gestión no era muy eficiente.

Nick deseó haber hecho más investigación de mercado antes de haberse lanzado el viernes ante¬rior y haber comprado el paquete de acciones que controlaba la compañía.
Nunca antes en su vida había comprado una em¬presa por un sueño.
Había sucedido la noche del sábado anterior, la noche que había roto con Selena. Estaba nervioso porque ella estaba alterada y lo último que había querido era hacerle daño.
Se habían conocido seis meses antes en una cena que había sido mortalmente aburrida hasta que ha¬bían coincidido en la mesa. Después habían descu¬bierto que los anfitriones habían estado haciendo de casamenteros con ellos. Selena se había divorciado hacía poco, tenía su misma edad, era delgada, mo¬rena y muy atractiva, además de inteligente y segura de sí misma. Nick había acabado en la cama con ella esa misma noche; era la primera mujer con la que estaba desde que Miley había muerto cuatro años atrás. Su libido había vencido finalmente al do¬lor y había vuelto a la vida.
Con la perspectiva dada por el tiempo, Nick es¬taba sorprendido de haber permanecido célibe du¬rante tantos años. El sexo siempre había sido muy importante para él.
Había descubierto los placeres de la carne a los dieciséis años con una chica de diecinueve que sabia un par de cosas más que él. Ella vivía dos puertas más allá de su casa y había dedicado una larga tarde de sábado de un caluroso verano a enseñarle lo que había que hacer para darse placer mutuamente. Cuando la familia de ella se mudó, Nick estuvo hundido una buena temporada. A los dieciséis años, era imposible separar el amor de la lujuria.
Al final, se había repuesto de su mal de amores y desde entonces, siempre había tenido pareja, aunque no se había vuelto a enamorar hasta que había cono¬cido a Miley. Otra mujer mayor que él, pero en aquella ocasión con quince años más: cuarenta y dos de ella frente a sus veintisiete. Y, sin embargo, ha¬bían sido muy felices juntos.
Por supuesto, todo el mundo pensaba que se ha¬bía casado con la mujer de su antiguo jefe por pura ambición. Seguramente, ni siquiera Selena le había creído cuando le había dicho que siempre había amado a su esposa.

Nick suponía que era razonable que después de dormir con Selena todos los fines de semana durante seis meses, ella esperara que le pidiera el matrimo¬nio. En su defensa podía decir que desde el princi¬pio de su relación había dejado claro que no pensaba volverse a casar.
Durante la noche del sábado anterior. Selena había empezado a presionarle para que se casara con ella, pero el o podía. Porque, aunque Selena era muy atractiva, no estaba enamorado, y una vez que uno había estado profundamente enamorado, no podía conformarse con menos. Después de que Selena se hubiera marchado con gesto airado diciendo que no quería volverle a ver, no había podido conciliar el sueño, así que se había tomado una pastilla para dormir de las que el mé¬dico le había recetado después de la muerte de Miley, que ya estaban caducadas.
Había dormido y soñado mucho, sobre todo con Miley diciéndole, como solía hacer durante aquella horrible semana final, que no debía afligirse, que, algún día, encontraría a alguien mejor para él de lo que ella había sido, una mujer que le daría hijos y una vida maravillosa.
Sueños estúpidos que nunca se cumplirían.
Y entonces, aparentemente unos segundos antes de despertarse, había aparecido ese otro sueño ex¬traño y preocupantemente real. Iba conduciendo por el campo y, de repente, en medio de un prado, había visto una valla publicitaria enorme con una chica ru¬bia de espaldas y desnuda de cintura para arriba. El efecto era increíblemente excitante, tenía un tipo delgado, pero lleno de curvas, una piel lisa como la porcelana y un pelo dorado brillante que le caía hasta la mitad de la espalda. Con los brazos levanta¬dos por encima de la cabeza, sostenía un bote de champú contra un cielo azul brillante. Del bote sa¬lían rayos dorados como si fuese el sol. En la parte inferior del cartel podía leerse: EMPIEZA TODOS LOS DÍAS CON SUNSHINE.
En el sueño, Nick se había salido por la derecha de la carretera hasta chocar contra la rubia. El acci¬dente le había hecho despertar del susto. Le había tranquilizado ser consciente de que sólo había sido un sueño, pero la imagen del cartel publicitario se había quedado tentadoramente grabada en su cabeza todo ese día, le obsesionaba.
Sabía que no había visto un anuncio así en su vida. Le sonaba vagamente una marca llamada Sunshine. Pero la relacionaba con un producto de limpieza, no con un champú.
Esa misma tarde, había llamado a Harry Wilde. Harry llevaba una agencia de publicidad a la que re¬curría ocasionalmente, y le había preguntado si co¬nocía un champú llamado Sunshine o algún anuncio parecido. Harry no sabía nada.
Nick había ido entonces a un supermercado y había descubierto que había gran cantidad de pro¬ductos con la etiqueta Sunshine, todos fabricados por una empresa llamada Bevílle Holdings. Poste¬riores investigaciones a través de su agente de Bolsa le habían revelado que Beville Holdings era un fa¬bricante pequeño, pero bien situado en el mercado, que pertenecía a una gran compañía inglesa. Las ac¬ciones de Beville estaban bastante bajas debido a que ni había dado beneficios, ni había producido di¬videndos decentes desde hacía dos años.

«Y una semana después aquí estoy», se dijo Nick. «Propietario de semejante ruina de empresa».
Cuando quiso darse cuenta, estaba de pie en la puerta principal del edificio de las oficinas, mo¬viendo la cabeza con ironía frente al cartel de Bevi¬lle Holdings. No creía en absoluto en el destino o el karma. De hecho, era un hombre práctico.
Pero no podía negar que había sido poco práctico la última semana. Aquel sueño loco le había apar¬tado de sus tradicionales negocios sobre seguro. Tan pronto como había descubierto que existía una em¬presa real que fabricaba los productos Sunshine, se había visto impelido a comprarla sin hacer antes un estudio de mercado serio.
Bob pensaba que había perdido la cabeza.
De todos modos, si hubiera escuchado siempre a Bob, nunca habría comprado nada. Bob era un gran asistente personal, pero desde luego no el hombre más decidido del mundo. No le había gustado el riesgo nunca, tuviera la forma que tuviera.
Los hombres de negocios, en ocasiones, tenían que asumir riesgos. Aunque la mayor parte de las veces fueran riesgos afrontados con información previa. Nick tenia que asumir que aquella vez es¬taba solo.
«De todas formas, puede ser un proyecto intere¬sante», se dijo a si mismo mientras daba una vuelta por Beville Holdings. Un autentico reto. Últimamente sentía que estaba cayendo en la rutina.
El éxito dependería de lo que descubriera allí, de¬cidió mientras empujaba la puerta de cristal. Si había problemas serios en los departamentos de ventas y marketing, la situación iba a ser delicada.
Las indemnizaciones millonarias eran siempre la única solución para deshacerse de los malos ejecuti¬vos. Y eso era muy caro.

Vaya decoración, pensó Nick según puso el pie en la alfombra color jade que cubría el suelo de la amplia zona de recepción. Alzó las cejas mientras echaba un vistazo a los sillones de cuero color crema y las acuarelas de lujosos marcos que alegra¬ban las paredes, también de color crema. Acabo de¬teniendo la mirada en el moderno mostrador de re¬cepción totalmente desierto.
Estaba mirando en su reloj la hora, las ocho y veintiocho minutos, cuando aprecio un movimiento por el rabillo del ojo. Nick se volvió a tiempo de ver salir a una joven del aseo de señoras.
El corazón le dio un vuelco en el pecho. Era rubia y bonita. Llevaba un vestido verde pálido que se ceñía sobre unos pechos perfectos y cuya tela susurraba alrededor de unas hermosas piernas. La joven pareció asustarse al encontrarse con él y se detuvo en mitad del camino. Casi inmediatamente, sacudió su adorable cabeza y se dirigió hacia él meciendo las caderas.
-Buenos días, señor Jonas -dijo secamente, y le tendió la mano-. Siento no haber estado aquí para recibirle cuando ha llegado, pero empiezo a trabajar a las ocho y media.
Así que sabía quién era. Seguramente habría visto su foto en el periódico el día anterior, pensó Nick mientras tomaba la mano entre las suyas y se percataba de que de cerca era aún más bella.
-Está todo perfectamente, señorita...
-Johannsen -le informó-, ______ Johannsen. Yo... soy la recepcionista.
Nick sabia que muchas empresas contrataban gente con buena presencia para atender la recepción, Pero aquella chica estaba totalmente desaprovechada en aquel puesto. Podría haber sido modelo.
Era esbelta y con unos ojos y una boca perfectos.
Tenia un pelo brillante y sedoso que caía en ondas por encima de sus delgados hombros. Un pelo que despertaba las ganas de toJoeo, besarlo, envolverse en el...

Nick se dio una reprimenda mental, y deseó que su rostro no hubiera delatado sus pensamientos. No era un hombre inclinado a darse el gusto de tales fantasías sexuales.
Para su propio enfado, la carne le venció y se descubrió buscando algún anillo en la mano iz¬quierda de la chica.
La subida de adrenalina que experimentó al ver sus dedos totalmente desnudos le sobresaltó, y no solía perder la cabeza por una chica guapa.
Desde luego, aquella chica no sólo era guapa. Era perfecta.
De repente, la deseó. La deseó más de lo que nunca había deseado a Selena. Con ella sólo había buscado sexo normal, cualquier mujer atractiva po¬dría haberle servido.
«Pero tú realmente deseas a esta chica», le dijo una voz interior que Nick no reconocía. Era oscura, autoritaria, totalmente despiadada. «La deseas y la vas a tener, aunque se acabe el mundo».

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Un tratoo okaas?

Lunes: 1 cap

martes:1 cap

miercoles: 2 caps

jueves:1 cap

viernes : depende como aigan comentado en la semana de 2-5 caps

sabado: 2 caps

domingo 1 cap

 

LES GUSTAA! comenteen biien para kee haigaa muuchos caps tambiien aceptoo manitas verdes *_* no se preocupen :D

 

En la cama de el presiidente

Pues chiicas Gano en la cama de el presiidente y que conste que quedaron 2 en empate :D pero buenoo yaa le subo el priimer cap :)

 

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Capítulo I
Salió del baño, algo mareada aun. Se sentó sobre la cama que llenaba el único cuarto del diminuto apartamento. Se alegró de que fuera domingo y no tuviera que ir al trabajo. A pesar de que era lo único que le gustaba de su vida, no quería ir.
Se sirvió un vaso de agua y se tomó una pastilla para el dolor de cabeza. Se sentó en el viejo sofá y vio la fotografía que decoraba la mesa de centro. <<El mejor día de mi vida>> pensó sarcástica para sus adentros. Se sonrió al recordar lo estúpida que había sido por casi un año. O aúnmás cuando recordó lo estúpida que había sido un par de semanas atrás cuando no quiso aceptar nada de su ex marido y su madre se indignó con ella. Y en ese momento, el teléfono sonó.
- ¿Bueno?
- _________
- mamá
- Tu padre me sugirió invitarte a venir hoy, haremos una comida especial por nuestro aniversario y me gustaría que vinieras
- No lo sé. No me he sentido bien últimamente.
-por favor hija, insisto. Tu padre me ha hecho pensar en lo tensa que es nuestra relación desde el divorcio y la verdad preferiría que vinieras
__________ pensó que no tenía ningún caso discutir con su persuasiva madre, así que de una buena vez, acepto.
Unos vaqueros oscuros y una camisa blanca la hicieron sentirse insoportablemente cómoda. Tomo las llaves de su apartamento, de su coche y su teléfono celular, que no tardo en sonar. Se asombró al ver el nombre que indicaba el identificador de llamadas. Scarlett Jonas. Seguramente la primera dama no requería de sus servicios como secretaria, sino como niñera. Pero era preferible terminar cuidando a las dulces hijas de su jefe, que terminar peleando con su madre en presencia de su enfermo padre. Así que contesto.
Y así fue. Diez minutos después salía de su apartamento adecuadamente vestida con un bonito vestido azul cielo. Ya había llamado a su madre que había entendido perfectamente su situación. Se encamino hacia la Casa Blanca en su Porsche plateado, regalo de bodas de su padre.
Pocas cuadras antes de llegar a su destino, el semáforo alumbrando color rojo la detuvo. Se recostó en el espaldar de la silla y cerró los ojos para volver a sentir ese desafiante mareo. Abrió la ventana para encontrarse con el elegante Mercedes Benz en el que iba su esposo, ex esposo con su actual esposa, la señora Danielle Miller. Inevitablemente revivió el momento en que, por vez primera, se dio cuenta de lo que hacía su marido, exactamente dos meses atrás.
Era miércoles y había salido un rato con Ashley Dawson, su cuñada. Llego a la mansión de su marido cargada de bolsas de los más caros almacenes de ropa. Siendo su primer aniversario de bodas, ya había informado a Carlo, el chef de la mansión, de que preparara uno de sus más exquisitos platillos para la ocasión. Se dirigió a su cuarto y un par de horas más tarde, salió de él con dirección al comedor principal, luciendo un sensual vestido rojo que realzaba sus atributos. La cena estaba casi lista, solo faltaba organizar la mesa, de lo cual se encargaron __________ y Monique, su ama de llaves. Luego de una hora, un camino de velas se desplazaba desde la entrada principal hasta el comedor, pisando una alfombra roja con delicados pétalos de rosas. La mesa solo tenía en el centro un par de copas, la cena aún no se servía.
Envió a todos sus empleados a sus chalets ubicados atrás de la mansión. Solo dejo a una de las muchachas, Demetria, una campesina de 16 años que se había convertido en algo así como su confidente. Era muy hermosa, salvo por la horrible cicatriz que atravesaba su rostro formando una ‘‘Y''. Ella estaría encargada de servirles los exquisitos platos preparados por Carlo.
Pasaron casi dos horas y su marido aun no llegaba. Tampoco contestaba su teléfono celular. Comenzó a preocuparse y, sin pensarlo dos veces, tomo su Porsche y se encamino Miller & Co., la millonaria petrolera de que su marido era dueño. Llego al estacionamiento y vio el Mercedes Benz de su marido allí estacionado. Tomo el ascensor y fue directamente al último piso de edificio.
Una lágrima recorrió su mejilla aquella mañana. Verlo besándola la hirió más que la noche en que lo encontró haciéndole el amor. Finalmente la luz cambio a verde y arranco el motor. Estaciono en el garaje privado de la casa de sus jefes y entro.
Scarlett le dio las indicaciones que suele dar una madre a la niñera. Al parecer, el congreso al que se dirigían había surgido de improvisto y no había tenido más opción que recurrir a ___________ que, a pesar de solo haber trabajado con ella menos de dos meses, era de su entera confianza.
- ¿entendido?
- si señora
- muy bien _________. Igualmente, yo sé que Lindsay y Evelyn quedan en buenas manos. Confío en ti plenamente. Te dejaría dormir en la misma cama con mi marido con la plena seguridad de que nada llegaría a pasar.
<<Si usted supiera>> dijo para sus adentros mientras le respondía a ella con una sonrisa. 
Scarlett se dirigió a la limusina estacionada al frente y ese momento Nicholas apareció.
- buenos días __________
- buenos días, señor Jonas
Vio que ya Scarlett estaba adentro de la limusina y aprovechando de que las niñas aun dormían. Hizo un comentario abiertamente.
- ¿a qué se debe tu formalidad?
- ¿Cómo quiere que le responda?
- No te hagas la inocente _________
- No me estoy haciendo la inocente, Señor. Solo considero inapropiado su comportamiento, sobretodo estando en su casa
- déjate de tonterías __________. Sabes perfectamente que tengo la razón. Tu comportamiento es inmaduro.
- solo digo que fue un error, y que espero no se repita
- lastima, yo espero todo lo contrario - y dicho esto, se marchó en búsqueda de su esposa.
Un par de semanas antes, __________ se encontraba trabajando en su oficina cuando recibió el llamado de la oficina contigua a la suya.
- ¿sí?
- ___________, ¿puedo verte? - dijo su jefe, el Señor Presidente
- sí Señor, ya voy
Nicholas Jonas solo tenía 38 años, y ostentaba el título del presidente más joven de los Estados Unidos de América. Había pasado por varios cargos políticos, incluyendo el Senado y la Gobernación del Estado de Texas. A la edad de 28 años, contrajo matrimonio con Scarlett Davis, una de las más bellas mujeres del mundo, diez años menor que él. Un año después de su matrimonio, tuvieron a su primer hija, Lindsay Jonas -Davis, y cinco años más tarde, cuando su padre iniciaba su campaña presidencial, recibieron a su segunda hija, Evelyn Jonas -Davis. Un año después, al poco tiempo de que Nicholas fuera nombrado Presidente electo, Scarlett anuncio que estaba embarazada por tercera vez. Pero dos meses más tarde sufrió un terrible accidente en que perdió su hijo, el cual fue atribuido al contrincante de Nicholas, Joseph Dawson.
___________ entro a la oficina de su jefe luciendo un llamativo vestido azul oscuro que resaltaba sus femeninos atributos, además de llevar su cabello suelto con un hermoso broche plateado en forma de flor sobre su cabello, obsequio de su amiga Ashley para su boda. Nicholas se encontraba sentado en su escritorio ubicado en medio de La Sala Oval, sin su chaqueta ni su corbata, con las manos cruzadas debajo de su mentón, una imagen realmente excitante para _________.
- ¿Señor?
- __________, querida _________. Sé que llevas poco trabajando aquí, pero creo que tú y mi esposa se tienen la suficiente confianza y tal vez tú has de saberlo
- ¿saber que, Señor?
- lo de Scarlett y ese tipo... Richard Moscovitz
- ¿Richard Moscovitz? ¿El ex-vicepresidente?
- sí. Creo que Scarlett me engaña con él. Pero bueno, creo que te he estado aburriendo con mis comentarios sobre mi relación con Scarlett. No es parte de tu trabajo estar al tanto de mis problemas sentimentales. Puedes regresar a tu oficina. Lamento la molestia.
- no señor. Mi trabajo es velar por el bienestar de la nación, y si usted tiene problemas y quiere desahogarse, aquí estoy yo.
- Gracias ___________ Miller. No creo que haya podido encontrar una mejor secretaria
<<_________ Miller>> le dolía que le llamaran por su apellido de casada. Pero era preferible eso y no se llamada <<_________ Dawson>>, ya que así seria asociada con su hermano Joseph, lo que conllevaría al ex -candidato presidencial.
- Gracias - dijo con una sonrisa
- Vamos _________, Quiero hablar contigo, pero no en esta oficina. Quiero ir a un pequeño café en el centro, van todos los integrantes del congreso, nada excéntrico. Está a unas pocas calles de aquí y no tendré que ir con todos mis habituales acompañantes.
- Considero que sería algo peligroso, hasta para su imagen.
Tenía razón. La mujer de 24 años graduada de la escuela de leyes, aparte de ser muy astuta, era muy persuasiva, igual a su madre. No sabía mucho de ella, solo que se había divorciado de su marido dos semanas antes de entrar a trabajar allí. Según ella, trabajar en La Casa Blanca era su mayor sueño, y de hecho, su hoja de vida laboral estaba en los archivos desde mucho tiempo atrás, cuando apenas y se había casado.
Finalmente les llevaron el café a la oficina de Nicholas. Le comento que por error leyó unos mensajes de correo electrónico de su esposa de parte de ‘‘Rich'', en los que decía cosas obscenas y bastante específicas, que el dolido Presidente le comento a su Secretaria. Ella le explico cómo se sentía respecto al divorcio de su esposo Kevin y haberlo encontrado con la mujer con quien la había engañado. En medio de toda su tristeza, Nicholas ofreció una copa de vino a __________, la cual ella acepto.
Terminaron la botella y _________ aun se sentía un poco mareada. La noche había caído y estaban prácticamente solos. Scarlett y las niñas habían salido de viaje un par de días, y los demás empleados oficiales ya había terminado su turno.
- Eres una gran mujer _________. Seguro ese tal Kevin es un desgraciado que ahora ha de estar arrepintiéndose de estar con esa Danielle.
- ¿Sabe algo? Mañana se casaran. Mañana Danielle Deleasa se convertirá en Danielle Miller y pasara de ser la amante oculta a ser la dueña y señora, y yo pasare de ser la dueña y señora a ser la divorciada amargada y solitaria que siempre odie.
- No te quedaras sola __________, encontraras a alguien. Tal vez un día el mismo venga arrastrándose a tus pies a pedirte perdón arrepentido de haberse casado con esa bruja, así como yo me estoy arrepintiendo en este mismo momento de haberme casado con Scarlett.
- ¿y por qué lo dice?
- porque estar con ella me impide estar contigo
- ¿y por qué se lo impide?
- ¿no lo ves? Soy un tristemente casado
_________ sintió que comenzaba a entrar en terreno peligroso, pero también recordó sus años en la facultad de leyes y sintió que no le importaba. No era una santa cuando en último año conoció a Kevin, y un año más tarde se casó con él y se convirtió en una completa idiota incapaz de ver la infidelidad de su marido. Tenía que recuperar su autoconfianza y hacer regresar a la _________ universitaria y salvaje, y no iba a permitir que el presidente, su esposa o sus dos hijas, se interpusieran en su camino.
- tal vez no tengas que seguir siendo triste
- ¿de qué hablas? - pregunto al notar como por vez primera le tuteaba
- de que no serias el primer presidente que se acuesta con su secretaria
No dijo más y se abalanzo sobre él. Pocos minutos después, el estiro su brazo y lo paso por su gigantesco escritorio, haciendo caer todo lo que estaba sobre este al suelo. Regreso a ella que comenzó a desabrocharle la camisa azul. El llevo sus manos a la espalda de ella y comenzó a bajar su cierre. Ella pasó sus manos por sus hombros y, con un poco de ayuda de él, la camisa termino en el piso.
- No, esto está mal - dijo Nicholas separándose de ella
- claro que no
- __________ quiero que sigas siendo mi secretaria, mi amiga. Y no te voy a negar que eres una mujer excelente, pero quiero conservar a Scarlett como mi esposa, no por ella, o por mi imagen, sino por Lindsay y Evelyn.
- haz lo quieras - pronuncio en un tono desafiante - pero ten muy en cuenta, que después de esto no me veras de nuevo como ‘‘tu secretaria'' - hizo las comillas en el aire luego de subirse su cierre - te lo aseguro - aseguró con una frívola sonrisa, y salió de La Sala Oval

Adverteencia :)

Buueeno sii entraas a este Blog! es para leer & comentar! sobree mis novelas sii no les gusta pues no importa comenten estoi para lo que sea :) espero que pasen un buen rato! Y si quieres poner mi novela en otro blog asi sea en fb o donde sea me dices :) y te doy permiso :3 okey!