~Boy Toys~ Joe, Nick & Tu

~Boy Toys~ Joe, Nick & Tu

El trabajo de _____ es de científica, no de niñera. Ella se molesta cuando su jefe le asigna acompañar a los chicos malos del departamento, Nick y Joe, a una reunión en Londres, en su fin de semana libre.

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Maraton primera parte *cappiisFinales*

Capitulo Siete

 

Cuando ella se despertó, los párpados le pesaban enormemente. Nick estaba tumbado a su lado en la cama, despierto y mirándola.

 

-Nick, ¿qué hora es?

 

-Tarde. Las dos. No hemos comido desde que embarcamos, ni hemos salido de este camarote. Me imagino que la tripulación estará satisfecha con mi virilidad.

 

Algo impulsó a ________ a decir:

 

-¡ Yo sí que lo estoy!

 

Nick se tensó y ella se ruborizó.

 

-Ha estado bien -admitió él inexpresivamente-. ¿Pero por qué no iba a estarlo? Ya sabía yo que seríamos sexualmente compatibles.

 

Esa repentina frialdad de él la dejó helada.

 

-Yo creía que ahora nos comprenderíamos mejor.

 

-Solo cuando estemos en la misma cama.

 

________ se sintió como si la hubieran apuñalado.

 

-Mensaje recibido -dijo.

 

-Me voy por unos días. No me preguntes cuándo volveré porque no lo sé.

 

-Espero que no sea pronto -dijo ella empezando a enfadarse en respuesta al tratamiento que estaba recibiendo-. Ya te llamaré si me he quedado embarazada. ¡Con un poco de suerte, no tendrás que volver!

 

Nick se levantó y la miró airado.

 

-De todas formas, he de advertirte que las atenciones que me has dedicado pueden resultar ineficaces, ya que no es el mejor momento del mes para mí -añadió ella.

 

-¿Cómo puedes ser tan cruel? No hables de la concepción de nuestro hijo de forma tan ofensiva.

 

-Tonta de mí. Me había olvidado de lo sensible que eres. Lo siento.

 

Nick apretó los puños. ________ vio la evidencia de su vulnerabilidad y se sintió triunfante.

 

-Eres mi esposa -gruñó él.

 

-No, no, no lo soy. Soy tu socia en este acuerdo, la socia que se tumba en la cama -dijo ella cada vez más furiosa.

 

-Seguro que lo que quieres es que yo pierda el control y me ponga violento. Entonces, te podrás divorciar y salir de esta libre y con un montón de millones. ¿Es eso lo que crees?

 

________ frunció el ceño y se lo pensó. Era curioso pero esa perspectiva no la tentaba.

 

-Seguramente irás a un buen abogado -añadió él-. Como deberías haber hecho antes de firmar el contrato de matrimonio..

 

-¿Perdón?

 

-Puede que yo sea el canalla  mayor del mundo, pero si te quieres ir de mi lado, vas a dejar conmigo a nuestro futuro hijo y te marcharás tan pobre como llegaste. Me dijeron que te pondrías histérica cuando leyeras la primera cláusula del contrato y que, para cuando leyeras la última, iban a tener que reanimarte. Pero eso es porque no te conocen como te conozco yo.

 

-En lo único en lo que estabas pensando era en el dinero.

 

-No, no es así.

 

Nick llegó entonces a la puerta.

 

La sangre se heló en las venas de ________ cuando se dio cuenta del control que él quería ejercer sobre ella, incluso quería utilizar al posible hijo que tuvieran como un arma en su contra.

 

-¿Cómo puedes seguir odiándome tanto?

 

Nick la miró fijamente a los ojos.

 

-Yo te amé de verdad una vez. ¿O es que eso es algo demasiado profundo como para que tú lo comprendas?

 

Capitulo Siete Parte Dos

 

Tres días más tarde , ________ se dio a si misma la enhorabuena. Ya no lloraba.

 

Por suerte, era cierto que el barco tenía todas las comodidades imaginables, así que no se  aburría, pero tampoco podía dejar de pensar las últimas palabras de él antes de marchase. Nick la había amado hacía diez años y todo habría ido perfectamente entre ellos si no hubiera sido por las mentiras de Katerina.

La molestaba sobremanera el hecho de que él la hubiera abandonado en el yate después la noche que habían compartido. Tal vez acostarse con ella había sido como una especie  de reto para él. O simplemente era que se había aburrido de ella.

 

Estaba claro que, fuera de la cama, él odiaba. ¿Por qué? Una vez, él la había amado ella le había hecho daño. El perdón y el olvido eran palabras desconocidas para él y estaba  completamente decidido a vengarse. Ella había comprometido su sentido del honor, lo había  avergonzado delante de la gente. Se daba cuenta  demasiado tarde de lo que eso significa para un griego. Ahora ella se daba cuenta que podía aceptar la versión de él de esa famosa noche. Lukas debió drogar la bebida de Nick  e invitar a la ex novia de él al club. Todo aquello estaba muy lejos en el pasado y, aun así,  seguía envenenando el presente y causándole a ella un dolor inimaginable.

 

¿Por qué tanto dolor? ¿Y por qué estaba echando de menos tanto a Nick? Debería haberse alegrado de que no estuviera, pero no era así.  También le dolía que Nick estuviera amargado

 

Cinco días después de la marcha de Nick, ella se decidió abandonar el barco. Ya que le daban la oportunidad de viajar, no la iba a desaprovechar y no se iba a quedar en el barco sin nada que hacer salvo tomar el sol y pensar en un marido que la había dejado abandonada un día después de la boda.

 

El capitán del barco hablaba un excelente de inglés y, cuando ella le dijo que le gustaría visitar Málaga, en España, a él le pareció perfecto.

 

Nick no se había puesto en contacto con él desde  su marcha, cosa que a ella le venía muy bien para sus intenciones.

 

Cuando el barco atracó en el puerto de Málaga, como una especie de exorcismo ella le pidió a una de las doncellas que le cortara el  cabello unos veinte centímetros y le gustó el resultado. El capitán pareció un poco asustado cuando ella apareció lista para desembarcar, con una bolsa de viaje en la mano. Ella le dijo que volvería en una semana y luego salió del barco  como una prisionera en busca de su libertad. Pero el capitán casi le echó abajo los planes cuando le dijo que había algunas formalidades que llevar a cabo antes de que pusiera pie un país extranjero.

 

De todas formas, al cabo de menos de media hora, ________ había rellenado todos los papeles y ya estaba de camino. Como había leído los Cuentos de la Alhambra, de Washington Irvingt, tenía listo todo el itinerario. Se dirigió a Granada para ver los maravillosos jardines, la Alhambra y el Generalife. Tomó el tren en Málaga, pero cuando llegó ya era por la tarde. Como quería disponer de más de un par de horas para explorar la Alhambra, buscó una pensión en la ciudad para pasar la noche.

 

A la mañana siguiente, estaba en la entrada del monumento cuando una larga limusina plateada se detuvo a su lado. Damianos salió de ella con rostro inexpresivo y le abrió una de las

 

Puertas.

 

-Señora Jonas...

 

Capitulo Siete Parte Tres.

 

________ se quedé helada. ¿Cómo la habrían encontrado tan pronto?

 

-________ -dijo una voz conocida desde el interior-. Voy a contar hasta cinco para que entres sin discutir.

 

________ se puso furiosa.

 

-Alguien del yate me ha seguido, ¿no?

 

-Uno.

 

-Alguien me ha estado espiando. Bueno, creo que eso ha sido rastrero...

 

-Dos.

 

De reojo, ella vio cómo Damianos se  sentaba de nuevo en el asiento delantero.

 

-Y lo que es más, tengo planes propios.

 

-Tres.

 

-Solo quiero ver la Alhambra, ¿de acuerdo?

 

-Cuatro.

 

-¡No hay manera de que me hagas entrar en ese coche, donde no quiero estar, Nicholas Jonas!

 

-exclamó ella con los brazos en jarras.

 

-Cinco.

 

________ cruzó los brazos y levantó la barbilla. Nick salió del coche. Con un traje ligero color miel, estaba espectacular A pesar de estar enfadada con él, los latidos de su corazón se aceleraron y la boca se le secó. Él la tomó en brazos y la metió en el coche.

 

Sorprendida por su arrogancia, ________ le dijo:

 

-¡Voy a salir de aquí ahora mismo!.

 

Pero él se lo impidió.

 

-Has arriesgado la vida cuando dejaste la seguridad del yate ayer.

 

-¿,De qué me estás hablando?

 

-Te guste o no, eres  la esposa de un hombre muy rico y la nieta de otro, lo que hace de ti un blanco muy vulnerable.

 

-¿,Para qué?

 

-¡Para los raptores, ladrones y los paparazzi! En el mismo momento en que supe que habías abandonado el barco, me preocupó seriamente tu seguridad personal. El miembro de la tripulación que te siguió no pudo saber basta anoche por dónde andabas.

________ se puso pálida.

 

-Ningún ladrón encontraría nada de valor que robarme.

 

-¿Y te gustaría verte a merced de una banda de ladrones que no podrían conseguir siquiera un buen reloj por su trabajo?

 

A ________ se le hizo un nudo en el estómago.  Su auténtica preocupación la hizo sentirse avergonzada, ya que el primer objetivo al abandonar el yate había sido realmente hacer enfadar a Nick  y darle a probar un poco de su propia medicina.

 

-Yo... lo siento. Sinceramente, no pensé...

 

-Por lo menos estás bien. Aparte de tu cabello...

 

-¿Mi cabello?

 

-Te lo has cortado. ¿Cómo has podido hacer eso? Ya sabes lo mucho que me gustaba. Supongo que tengo suerte de que no te hayas cortado también la garganta. Sin duda te  la habrías  cortado y te habrías dejado morir desangrada.

 

-Ya crecerá...

 

-Y ahora vamos a ir a ver la Alambra.-murmuró él.

 

-No, no importa... Ni siquiera vas vestido para...

 

-Insisto, pethi mou. Hoy vamos a empezar en donde lo dejamos hace una semana y vamos  a empezar a aprender a estar casados.

 

________ lo miró sorprendida.

 

-Tenía algunas cosas que hacer, pero no debería haber tardado tanto en volver.

 

Los siguieron Damianos y otro guardaespaldas a una discreta distancia mientras ellos se dedicaron a explorar la Alhambra. Era un día precioso de primavera y a ella le encantó todo lo que vio.

 

En un momento dado, vio que Nick la miraba fijamente a ella.

 

-¿,Qué pasa?

 

-Eres inconsciente de tu propio poder. De muchas maneras, todavía eres muy inocente. Ese día, en mi despacho, me habría dado cuenta de ello si no hubiera estado tan enfadado contigo.

 

________ se dio cuenta de que, en esos días que habían pasado separados, Nick parecía haberse librado de su enfado con ella, lo mismo que de su amargura y deseo de hacerle daño.

 

-Traté de decirte que no pasó...

 

-No. Déjalo en el pasado, donde debe estar.

 

-Pero...

 

-No más malos recuerdos. Solo éramos unos niños, y los niños hacen ******* cuando tienen relaciones demasiado profundas. Te deseo, yineka mmi.(no le pude poner nombre mas raros -giigii)

Capitulo Siete Parte Cuatro

 

De repente, fue como si  el ambiente se cargara de electricidad. A ella le entró un sudor frío cuando él le puso las manos en los hombros y la miró a los ojos fijamente.

 

-Puede que duela esperar, pero la anticipación hace mayor el placer -añadió él.

 

Siguieron andando de la mano y, cuando volvieron a la limusina, ella estaba agotada. Damianos dijo algo de almorzar y Nick se rio.. Ella no prestó atención, lo único que le importaba era la mirada de Nick sobre ella y la forma posesiva en que le agarraba la mano.

 

Una vez en la parte trasera de la limusina, se inclinó hacia él y Nick la sujetó por la espalda.

 

-No tenemos suficiente tiempo -dijo él-. No quiero que nos interrumpan.

 

Poco después, la limusina se detuvo delante de un edificio palaciego y Nick la hizo salir del coche. Respondió con una inclinación de cabeza al hombre que los saludó al entrar y, cuando vio el lujoso interior, ella se dio cuenta  de que estaban en un hotel muy exclusivo.

 

-La gente nos mira -dijo ella ruborizándose.

 

El se encogió de hombros.

 

A la suite los condujo una doncella en vez del tradicional botones.

 

-Es preciosa -dijo ________ cuando la doncella se hubo marchado.

 

Pero Nick no dijo nada y se limité a besarla con un ansia que le quitó la respiración.

 

-¡Dios mío... necesito estar dentro de ti exclamó él por fin.

 

capitulos 7-8 Venganza final

Capítulo 7

____* tomó el brazo de Nick antes de que éste se diera cuenta. -¿Quién es Henry? -Un colega muy apreciado, así que sé amable con él. Pero no demasiado -añadió con frialdad-. Mis amigas no me adulan, pero tampoco a otros hombres. «Apuesto a que no», pensó ____* con tristeza, mientras esperaba a que Nick le abriera la puerta. No sentirían deseos de hacerlo, no mientras estuvieran con Nick. Ningún hombre podría comparársele, por lo menos físicamente. 
____* se preguntó qué era lo que habría pasado exactamente entre Nick y Vanessa, para que estuviera tan dolido. No podía imaginarse cómo una mujer podía dejarlo por el hombre gordo que acababa de ver. Ni siquiera diez años antes habría sido atractivo. 
Por supuesto, una enfermera podría haberse dejado impresionar por un neurocirujano famoso, por cosas que iban más allá del físico. El éxito se supone que puede llegar a ser un afrodisíaco excelente. 
____* sospechaba, sin embargo, que el atractivo del doctor podría ser el dinero que acompañaba al éxito. El desprecio de Nick por las mujeres que eran capaces de venderse por dinero habría nacido en alguna parte. 
De todas maneras, ____* no encontraba ninguna razón por la que Nick quisiera intentar vengarse diez años después. La venganza por abandono, o lo que hubiera pasado, se producía enseguida, no diez años más tarde. 
No, Nick no iba a cometer ningún asesinato, pensaba ____*. Querría simplemente demostrar que no le había importado lo que ella había hecho. Nick había triunfado, tenía dinero, amigos y mujeres. 
____* seguía dando vuelta a esas ideas cuando nick abrió la puerta del coche. Sin pensar deslizó fuera sus largas piernas, y al tener el vestido un poco levantado, Nick pudo apreciar bien la exquisita forma de sus rodillas y sus muslos delgados. 
Nick arqueó una de las cejas al contemplarlas. Cuando ____* se dio cuenta, era demasiado tarde para hacer nada sin perder sus modales impecables. -Casi siento pena por ese jefe tuyo, ____ -manifestó bruscamente-. Eres una tentación. La mirada fría de ____* se cruzó con la burlona y admirada de él, antes de levantarse ágilmente y levantar la barbilla con desafío. -¿De verdad? Yo no siento ninguna pena por los hombres lascivos. ¿Qué sentirías por una mujer que fuera detrás de ti para rozarte? 
-Me imagino que dependería de la mujer - dijo con una sonrisa extraña.
-¿Sí? ¿Y qué hay de tu disgusto por las mujeres demasiado cariñosas?
-Es diferente abrumarte en público que acariciarte en privado.
-Bueno, pues no tienes que preocuparte, ¡yo no voy a hacer ninguna de las dos cosas! -exclamó, la

hipocresía que había debajo de sus palabras encendió sus mejillas. Diablos, le gustaría que él fuera tan feo como un pecado, pero en lugar de ello, hasta sus sonrisas sardónicas le añadían un atractivo sexual a la cara, y el movimiento de su boca resaltaba la perfección de sus dientes.
-Nick, viejo amigo -interrumpió una voz-, has venido al final.
____* se alegró de que la interrupción le hiciera apartar la vista de su cara ruborizada.
-Te dije que iba a venir, Henry.

Henry era un hombre grande, con una cara sonrosada de facciones muy marcadas, y pelo blanco ondulado. Su esposa, agarrada a su brazo, era una mujer pequeña de ojos negros y brillantes, pelo corto castaño. Vestía unos pantalones de color crema y una camiseta de rayas crema y marrón. Parecía quince años más joven que su marido, que tendría unos cincuenta, calculó ____*. -Ya -continuó Henry- pero no me lo creía del todo. Estoy informado de tu tendencia a no emparejarte. Estaba seguro de que ibas a decir de nuevo que no podías traer a nadie. Pero esta vez sí tienes pareja, ¿no? -añadió, mirando a ____* de manera tan descarada que no pudo sentirse ofendida-. ¿Dónde has tenido escondida a esta maravillosa criatura, y cuándo vas a presentármela? 
-Henry, compórtate -ordenó su mujer, aunque sin demasiada seriedad. Evidentemente estaba acostumbrada al carácter mujeriego de su marido. -Perdona a mí marido -dijo dirigiéndose a ____*-. No puede evitar hacer comentarios en presencia de una mujer guapa. Gracias a Dios que es un estomatólogo y no un ginecólogo. Nick, podrías presentarnos para así poder entrar luego en el hotel. Hace un poco de frío y tengo la chaqueta en la maleta. 
-Lo que digas, Ann -dijo Nick tranquilamente, mirando a ____*de manera cómplice, mostrando así otra cara de su personalidad que ____* no conocía, un lado sorprendentemente relajado. Parecía que dentro de él convivían más personalidades que la del doctor Jekyll y Mr. Hyde. 
-____, este libertino es el doctor Henry Maclean -continuó, con el mismo maravilloso encanto- el mejor estomatólogo hoy día. Pero un pésimo jugador de golf. Y ella es Ann, su paciente esposa y madre de dos hijos iguales de pacientes. 
-Tres, Nick -protestó Ann con una mueca-, tuvimos el tercero hace dos años, tú fuiste uno de los padrinos. -Dios mío, ¿de verdad? Lo había olvidado por completo, lo siento. -Esos olvidos son un síntoma de trabajar demasiado, ____ -dijo Ann-. Ya sé que debe de estar siempre en la mesa de operaciones. -Tienes razón -contestó ____*, adoptando el mismo tono relajado del grupo-. Si no trabajara para él, nunca lo vería - ¡era totalmente cierto! -¿Trabajas para Nick? -preguntó Ann, levantando las cejas hacia el cielo-. ¿Y qué haces? Me imagino que no serás una enfermera. -La verdad es que soy la recepcionista que sustituye a Sylvia los viernes. Pero no por mucho tiempo, espero: estoy buscando un trabajo de recepcionista de jornada completa. -Dios mío, ¿buscas eso? -exclamó Henry excitado-. ¡Estás contratada! Echaré a la chica que tengo nada más volver a Sydney. -Eso será pasando sobre mi cadáver -gritó Nick-. ____ va a trabajar para mi a tiempo completo. ____* se volvió para mirarlo, no podía estar hablando en serio. Eso sería parte de la comedia, ¿pero por qué? -Llevo mucho tiempo pensando en enviar a Sylvia a un merecido crucero -continuó sin dar importancia-, y creo que ha llegado el momento. ¿Qué me contestas, ____? ¿Crees que podrías soportarme los cinco días laborables además de los fines de semana? 
-Claro que podría -declaró Ann-. Los hombres a veces hacéis preguntas un poco tontas, ¿verdad? -Si, continuamente - admitió ____*-, Nick sabe que me tiene alquilada -añadió con una mirada franca-, si el precio es adecuado. Él pareció vacilar unos segundos, antes de esbozar una sonrisa de reconocimiento con su boca sensual. ____* se dio cuenta de que se había quedado mirando esa boca de nuevo, y que le venían toda clase de pensamientos a la cabeza. De nuevo la salvó la voz del Henry. Ella se puso rígida, sintiéndose enfadada consigo misma. No quería decir estupideces, y acababa de decir una inconveniencia. 
-Vamos, ____* -dijo Ann, agarrándola de un brazo-. Que recojan ellos las maletas. No te importa que te llame ____*, ¿verdad? -Desde luego que no, lo prefiero. -¿Sabes, ____*? -dijo mientras la conducía hacia las escaleras-. Estoy encantada de ver a Nick saliendo con una chica agradable como tú, y no con las mujeres de porcelana que suele llevar del brazo. Aunque me ha extrañado saber que trabajas para él. Dice Henry que en el trabajo es muy serio, que ni siquiera se fijaba nunca en las enfermeras. Henry dice que no le gusta mezclar trabajo y placer. Aunque ya sé que no deja mucho tiempo para el placer. Como dice Henry, es un milagro que accediera a venir. Pero me imagino que tenemos que agradecértelo a ti -terminó, esbozando una sonrisa. 
-Creo que lo que dices es la pura verdad -replicó ____* despacio mientras devolvía la sonrisa a Ann. La mujer era, evidentemente, una chismosa, pero sin maldad. A ____* le cayó bien. También le gustó Henry, a pesar de su descaro. Había en ambos algo entrañable y dulce, además parecían gente sencilla, sin nada artificioso. 
-¿Cómo conseguiste romper esa barrera en la que siempre se escuda? -quiso saber Ann. ____* recordó que Nick la había aconsejado comportarse con naturalidad. -No lo sé -dijo encogiéndose de hombros- . Ni siquiera lo intenté, y para ser sincera, no me gustó nada la primera vez que lo vi. Creo que yo tampoco a él. -¡Tonterías! Apuesto a que él se enamoró instantáneamente, pero no quería apartarse de sus principios.
-¿Cuánto tiempo trabajaste para él antes de que te pidiera salir?
-Mmm... Unos cuantos meses.

-¿Cuánto tiempo lleváis saliendo juntos? No puede hacer mucho, porque hace unas semanas vino a cenar con una tal Evelyn, bastante horrible. -¿Horrible en qué sentido? -preguntó ____*, para cambiar de tema sobre el tiempo que llevaban saliendo juntos. -No quiero decir físicamente horrible. Era muy guapa y muy elegante. Pero trataba a Nick como un coleccionista trataría una joya antigua. Estaba aterrorizada de que la trajera este fin de semana. No tienes idea del placer que me ha producido verte. 
-Vas a hacer que me ruborice -dijo ____* riéndose. -Pareces una chica con los pies en el suelo y el corazón en su sitio. Te gusta Nick por él mismo, creo, no por su cuenta bancaria. ____* se esforzó por no ruborizarse o sentirse culpable cuando los hombres se reunieron con ellas. La mirada de Nick mostraba claramente que había oído el comentario.
-Vamos dentro, cariño -ordenó Henry cariñosamente, mientras tomaba a su esposa por el brazo.
-No hubiera dicho eso si supiera la verdad -musitó Nick al oído de ____*.

-Quizá Ann tiene más intuición para la verdad de lo que tú crees -dijo ____*, sorprendida por dos cosas, por el cinismo en las palabras de Nick, y por el efecto que habla tenido su roce en ella--. Tú tampoco puedes hablar - continuó en voz baja-. También acabas de mentir diciendo que me vas a contratar toda la semana. Apuesto a que no te importaría que trabajara para Henry. 
-Es cierto, pero no estaba mintiendo; quiero que trabajes para mí toda la semana en un futuro próximo. Tengo planes para ti, ____, cariño.
-¿Y crees que yo estaré de acuerdo?
-Por supuesto que estarás -replicó con autosuficiencia-, si el precio es adecuado.

Llegaron a la abarrotada recepción, y eso impidió que continuaran con la chispeante conversación, la cual había hecho sentir a ____* una inquietud creciente. Nick se sentía atraído hacia ella, notó mientras permanecía a su lado. Pudo sentir la excitación en sus dedos acariciadores, pudo advertir la nota sexual que había bajo la declaración de los planes que tenía para ella. 
De repente, se dio cuenta de cuáles eran esos planes. La quería no como recepcionista, sino como amante. ____* debía haberse enfadado por el atropello que significaban esos planes inmorales. Pero en lugar de eso se quedó aterrorizada, pensando en qué contestaría cuando él hiciera la propuesta. La recepcionista dio a Nick dos juegos de llaves para la habitación, y un botones uniformado les llevó la maleta a lo largo de un pasillo de techo alto y paredes de madera. Cruzaron una entrada bañada por el sol, y a continuación un jardín cubierto que conducía a una de las alas del motel. Un minuto después, estaban solos en una suite espaciosa y amueblada con bastante refinamiento. ____* miró inquieta a su alrededor, sus ojos se posaron en la cama más cercana. 
Era de matrimonio y estaba cubierta por un edredón verde, en el cabecero oscuro y bien barnizado había un espejo. ____* tragó saliva, su mirada nerviosa buscó y encontró lo que esperaba fuera un sofá cama, en una parte que hacia de salita. Parecía demasiado elegante para que fuera convertible, estaba cubierto de una tela de seda de rayas verdes y corinto. 
Sobre una mesa pequeña, frente al sofá, había un recipiente con frutas junto con una botella de champán y dos copas de cristal. -Cualquiera diría que vamos a celebrar la luna de miel -comentó Nick secamente, mientras iba a por la botella-. Por lo menos es una marca buena -la dejó de nuevo en la cubitera y fue hacia la ventana, cubierta de cortinas gruesas. Su rostro de repente se hizo hermético, como si estuviera mirando más allá del jardín. 
-¿Por qué estamos aquí, Nick? -preguntó ____* bruscamente. Él volvió su cara hacia ella, su expresión distante dio paso de repente a su habitual dureza contenida. Volvía a ser Mr. Hyde. -Perdona si te repito que no es asunto tuyo -exclamó, con el tono que más le desagradaba a ella. Arrogante y frío, sin ningún cuidado por sus sentimientos. Cuando se comportaba así, ____* sentía deseos de pegarle. Como era imposible, en los últimos meses había aprendido a contestarle con una indiferencia total, y sabía que daba casi el mismo resultado. 
-Es normal -se encogió de hombros-, pero si quieres que trabaje como recepcionista tuya sugiero que empieces a tratarme con un poco más de educación. Puedo soportar tu conducta grosera una vez a la semana, pero no podré soportarlo cinco días. Por mucho dinero que me pagaras. 
____* alzó la nariz con un gesto desafiante, pensando en que Nick estaba demasiado seguro de poder sobornarla con dinero. No sabía que cualquier soborno no tendría nada que ver con su cuenta bancaria, sino con algo mucho más sencillo y totalmente libre. 
Nick la miró con los músculos de la mandíbula en tensión, y un brillo furioso en sus ojos normalmente fríos. «Esta vez lo he herido profundamente», se dio cuenta con sorpresa. ¡Dios mío! Tengo que hacer que esta relación empiece de cero de nuevo, que haya el mutuo antagonismo del principio». -Te trato exactamente como te mereces -fueron las palabras cortantes de Nick. -En ese caso sugiero que empieces suavizando tu conducta, porque merezco algo mucho mejor de lo que tú has estado dándome. La cara de sorpresa que puso casi provocaba risa, pero fue él quien finalmente echó la cabeza hacia atrás y rió. -Eres muy descarada, ¿lo sabías? Muy bien, haré de caballero contigo, si es lo que deseas. Dio un paso hacia ella y la tomó de la mano, levantándola hacia sus labios antes de que ella pudiera hacer algo. Sabía que su beso era una burla, pero algo se agitó intensamente dentro de ella. Se quedó rígida al notar la calidez sorprendente de sus labios, y Nick la miró mientras lo hacía, alzando los ojos bajo las cejas oscuras. 
-¿Te gusta así? Ella no dijo nada, simplemente apartó su mano antes de enrojecer violentamente. Maldita sea, ¡si eso lo causaba un simple beso en la mano, qué podría pasar si la besara de verdad! -Bien, no me puedes decir que no lo he intentado. Y ahora cuéntame, ¿qué hablasteis Ann y tú cuando estabais en las escaleras? -preguntó con brusquedad-. Quiero la verdad. ____* se alegró del cambio de tema, pero no se sentía cómoda con el continuo acercamiento de Nick. Se giró y fue a sentarse en la cama. -Nada de vital interés. Ann me dijo que estaba encantada de que hubieras encontrado a alguien tan dulce como yo, en vez de esa horrible Evelyn que habías llevado a cenar últimamente -____* bajó sus largas pestañas y cruzó una pierna, haciéndola balancear hacia delante y hacia atrás. 
Nick se quedó mirándola, primero las piernas, luego la cara. -¿Cómo lo consigues, ____? -preguntó con decisión-. ¿Cómo haces para cegar a la gente y gustarles tan rápidamente? Primero Sylvia, ahora Ann y Henry. Sí, a Henry también, me dijo más o menos lo mismo cuando fuimos por las maletas. 
Una rabia profunda se instaló dentro de ____*, pero no quería rendirse todavía -Quizá soy una bruja replicó enojada, con una sonrisa pícara-, hago conjuros cuando quiero caer bien a alguien. Cuídate, Nick o te haré uno a ti también -¡Dios mío, él sí que la había embrujado! -No hay mujer en la tierra que pueda seducirme contra mí voluntad. Los días en que me dejaba cegar por la belleza pasaron hace mucho tiempo.
-¿Entonces qué hiciste con la bella Evelyn?
-¿Tú qué crees que hice con ella?

Un estremecimiento de horror recorrió a ____* al pensar que Nick pudiera acostarse con una mujer sólo por placer, simplemente porque tuviera un cuerpo hermoso. Era extraño... sólo dos días antes ella había imaginado que hacían el amor sólo por placer y la idea le había parecido perversamente excitante. Todavía la seguía excitando, pero ahora al mismo tiempo la repelía. ¿Cómo se podía querer algo y a la vez rechazarlo? 
-¡Qué asco! --contestó con franqueza. -Cuídate de que no te haga un conjuro, querida ____ -dijo sombrío-. Tengo tendencia a seducir a mujeres guapas, y créeme, suelo tener con éxito cuando lo decido. -Conmigo no te va a servir, Nick. Los días en que me dejaba cegar por la belleza pasaron también hace mucho tiempo.
-¿Me estás haciendo un cumplido? -inquirió, empezando a desabrocharse la corbata.
-No, te estoy advirtiendo para que no pierdas el tiempo.

-No estoy seguro de que fuera una pérdida de tiempo dijo buscando con los ojos su rostro, notando, quizá, su color encendido, sus brillantes ojos.
-Tócame y no me quedaré.
-Haz eso y perderás tu empleo. El único que te queda.
____* se quedó sin saber qué decir, sorprendida de que pudiera sobornarla con tácticas tan bajas. Aunque no sabía por qué le sorprendía. ¿Es que no había sabido siempre que era un canalla sin corazón y sin escrúpulos? 
La sorpresa y el enfado dieron paso rápidamente a una violencia ciega. -¡Dios, te desprecio! -gritó, levantándose de la cama y mirándolo con furia-. ¿Quién te crees que eres, amenazándome de esa manera? ¿Ofreciéndome dinero para que venga aquí contigo, para luego pensar mal porque he aceptado? Te diría la verdadera razón por la que te hice la contraoferta si me creyeras, pero no lo harías. Tú te justificas a ti mismo pensando que soy una especie de prostituta -____* se acercó a él temblando-. Puedes quedarte con tu miserable trabajo de los viernes, y también con los planes que tienes preparados. Estoy harta de que me mires con desprecio. ¿Qué razones tienes para ello? ¿Qué te he hecho para que creas lo que, evidentemente, crees? 
Estaba cerca de él, demasiado cerca. Podía oler su loción de después de afeitarse, ver el repentino brillo de sus ojos, sentir el calor de su enfado. -Me voy ahora mismo --dijo con desafío-, y no puedes hacer nada.

_____________________________________________________________-

 

Capítulo 8

Nick la miró y, por un segundo, ____* creyó que iba a intentar sujetarla. Sujetarla y besarla y seducirla, como un momento antes había amenazado. ____* abrió los ojos y deseó que ocurriera eso mientras oía pasar los segundos. Su cabeza intentaba apartar los pensamientos que le venían, y controlar su cuerpo peligrosamente excitado. ¿Qué tenía ese hombre que le provocaba esa primitiva sexualidad?» Pensar en Díllon no la ayudaba, porque lo que había sentido por Dillon no tenía nada que ver con aquello. No era nada romántico ni idealista, era sólo sexualidad, Cruda y pasional, y totalmente involuntaria. 
Nick se giró bruscamente, cruzó la habitación y tomó la maleta de ____*, pero en vez de dársela la tiró en la cama y la abrió. -No seas tan exagerada -exclamó-, nunca he pensado que fueras una prostituta, y no me importa por qué me pediste esa cantidad de dinero. Reconozco que he ido demasiado lejos y pido humildemente disculpas. Créeme cuanto te digo que no volverá a pasar, y no aceptes mi oferta de trabajar durante la semana si detestas tanto mi compañía. También puedes dejar de venir los viernes, pero no dejes este trabajo. Te he pagado para que finjas ser mi novia durante esta conferencia, y vas a hacerlo. ¿Estoy hablando claro? 
____* asintió dócilmente con la cabeza mientras toda su emoción y tensión desaparecía instantáneamente. Nick tenía razón, su amenaza de abandonarlo en esos momentos había sido un poco exagerada e imposible de realizar. No tenía ni siquiera dinero para volverse a Sydney. Y además quería ver qué pasaba en esos tres días. 
-Ahora te sugiero que deshagas tu equipaje y te prepares para el cóctel de esta noche -ordenó brevemente-. Son casi las cuatro y conozco a las mujeres. Sé que necesitarás estas dos horas siguientes para estar satisfecha con tu aspecto. 

Nick estaba en la ducha cuando el teléfono sonó. ____* dejó de darse los últimos toques al peinado, se aseguró el cinturón del albornoz color crema, y fue a recoger el auricular que había junto a su cama. Sin pensar dijo las palabras que siempre decía cuando contestaba el teléfono de Jonas. -Habitación del doctor Jonas. Hubo un silencio en la línea. 
-Habitación del doctor Jonas -repitió-. Hola, ¿quién es? -¿____*? -dijo la voz sorprendida-. ¿Eres tú, no? ____* se tapó la boca con la mano. Dios mío, era Sylvia. ¿Qué hacer? ¿Colgar, o cambiar la voz y decir que era la criada? -____*, di algo -ordenó Sylvia impaciente-. Sé que eres tú, así que es inútil que cuelgues o que disimules. ____* dio un suspiro profundo. Había dado su palabra a Nick de que no le diría nada a Sylvia acerca del asunto, pero acababa de ser descubierta. Mentir resultaba estúpido a esas alturas
-Si, Sylvia, soy yo -contestó con resignación.
-¿Qué demonios estás haciendo ahí... en Bungarla... en la habitación de Nick?

-Ser una buena empleada -replicó ____*. Era casi la verdad, aunque sabía que no podría seguir trabajando con Nick después de eso. El pensamiento la puso triste, pero tendría que ser así.
-Lo siento, pero no... No entiendo.
- Tú tienes la culpa de todo esto, Sylvia, tú le diste la idea.
-¿La idea?

-Contratar a una mujer para que lo acompañara a la conferencia. El viernes pasado, cuando tú te marchaste, me ofreció dinero para que viniera y yo acepté. -¿Eso hizo? ¿Y tú lo hiciste? -No tienes por qué extrañarte tanto, Sylvia. Es sencillamente un acuerdo de trabajo. Nada de lo que preocuparse. -¡Pero estás en su habitación! -Pero dormiremos en diferentes camas -dijo con firmeza, mirando al sofá, habiendo ya comprobado que sí era una cama. Sólo Dios sabía qué habría hecho si no hubiera sido así.
-Entiendo -dijo Sylvia despacio-. Si, entiendo, por lo menos eso espero.
-No hay nada romántico ni seductor en ello, si es lo que estás pensando.
-Es una pena.
____* no se esperaba el comentario ni el tono con que lo había dicho.
-¿Qué diablos quieres decir con eso?
- ¿Está Nick contigo ahora?

-Está en la ducha. Vamos a tomar un cóctel antes de cenar a las seis -Faltaban treinta minutos. ____* no tenía muchas ganas. -Entonces tengo que hablar rápidamente, Nick nunca tarda mucho tiempo en ducharse. Me mataría si sabe que te he dicho esto, pero estoy muy preocupada desde que vine esta mañana a la oficina y me encontré la carta en su mesa. 
____* sabía muy bien de qué carta estaba hablando Sylvia, pero decidió no decir nada. Aunque se esforzaba por no sentir curiosidad sobre la relación de Nick con los Ballistrat en el pasado, sí la sentía. Así que estaba deseando que Sylvia siguiera hablando. 
-Dios, pero es difícil -murmuró Sylvia-. Mira, hace diez años, cuando Nick estaba estudiando se enamoró de una enfermera, una rubia preciosa llamada Vanessa. Empezaron a salir juntos y se iban a casar. De hecho la boda estaba fijada dos semanas antes de que ella se escapara con otro doctor, el famoso neurocirujano Philip Ballistrat. Habrás oído hablar de él, quizá hasta supiste del escándalo entonces. El hombre tenía familia y la mujer se enfadó mucho. 
-Sí, recuerdo el suceso -murmuró, sintiendo solidaridad por el joven Nick, aunque no mucho por el de entonces. Ser abandonado así no debió haber sido muy agradable, pero debería haber olvidado ya y no seguir amargado. 
-Por supuesto nadie se ocupó del joven doctor que ella había dejado. Pero Nick se quedó destrozado -explicó Sylvia, reflejando el cariño que sentía por su hermano-, totalmente desmoralizado. Estaba loco por ella, y ella también parecía que le correspondía. Estuve mucho tiempo preocupada por su salud mental y su vida, pensé que iría tras ella y haría algo... algo estúpido... 
-Pero no lo hizo, gracias a Dios. El doctor Ballistrat se fue a América, allí abrió una clínica grande y cara. Nunca volvió a Australia, hasta ahora para estar en la conferencia, ____*. Va a ser uno de los ponentes. Y eso significa que Vanessa va a estar allí también. Estoy completamente segura de que es la razón por la que Nick cambió de opinión, y tengo miedo de lo que pueda hacer. 
-Nick no es un hombre violento, Sylvia -aseguró ____* a la preocupada mujer.
-No, ya lo sé.
-¡Y eso ocurrió hace muchos años! -exclamó impaciente.
-Quizá, pero él nunca ha olvidado ni perdonado. Siempre pensé que hubo algo más en la ruptura

que Nick nunca me contó, algo verdaderamente perverso por parte de ella, algo imperdonable.
-¿Como qué?
-No lo sé. Todo lo que sé es que Nick prepara algo, quizá no sea un asesinato, ¿pero qué pasará si planea robar a Vanessa de los brazos de Philip Ballistrat como venganza? Estuvo obsesionado por esa mujer y quizá siga estándolo. ____* pudo notar el pánico en la voz de Sylvia. -¿Entonces por qué se iba a tomar la molestia de contratarme, si tenia intención de secuestrar a esa mujer? -preguntó sensatamente ____*-. No, Sylvia, no creo que lo vaya a hacer. Creo que lo único que quiere es volver a verla, eso es todo, pero que no quiere aparecer sin una mujer atractiva del brazo. Tiene su orgullo, lo sé, y no creo que vaya a hacer ninguna estupidez. 
-Espero que tengas razón y yo esté equivocada. Simplemente he tenido un presentimiento horrible. Ya me has dicho que estás con él por un pacto, pero por favor, ____*, intenta que se mantenga alejado de esa mujer, ¿lo harás? Ella es veneno para Nick, ¿y quién sabe? Ahora que es mayor y ha triunfado, Vanessa puede decidir dejar a su marido viejo e ir detrás de Nick de nuevo. Y eso sería más difícil si la chica encantadora que vaya a su lado le distrae, ¿no te parece? 
-¿Qué me estás proponiendo, Sylvia? -Sabes lo que te estoy proponiendo, ____*, no eres, tan ingenua -contestó abiertamente-. La verdad es que cuando te contraté esperaba secretamente que tú y él os entendierais. Y creo que él lo supo, ¡el muy cabezota! ¿Por qué si no te iba a mantener siempre a una distancia prudencial? Que te llame «señorita Richmond» no me engaña. Y tú tampoco has ayudado mucho -continuó antes de que ____* pudiera contestar- . Sé que después de todo te parece atractivo. ¿A qué mujer no le pasaría lo mismo? Así que no te empeñes en negarlo. Todo lo que te sugiero es que, ahora que estáis en una situación más íntima, dejéis que la naturaleza siga su curso natural, incluso puedes ayudarla un poco. 
-A Nick no le gustan las mujeres que son demasiado posesivas y cariñosas -declaró ____* secamente.
-Pues no seas posesiva ni cariñosa. Sedúcelo.
-¿Seducirlo?

-Sí, créeme, Vanessa lo hará. Ella es la número uno, espera a verla en acción. ____* no tenía mucha prisa por ver a Vanessa, y menos verla seduciendo a Nick. La idea la hacía estremecerse. Seguramente que Nick no querría saber nada de esa mujer. ¡Seguramente que no! La ducha se paró y ____* se sobresaltó. -Nick ha terminado de ducharse, Sylvia -murmuró entre dientes-. Creo que es mejor que colguemos, si no quieres que él sepa que hemos hablado, yo tampoco diré que has llamado.
-¿Y harás lo que te he dicho?
-Haré lo que pueda-____* tragó saliva.
-Oh, gracias. Estaba muy preocupada.
-No voy a acostarme con él, Sylvia. Eso sería pedir demasiado.

-Haz sólo lo que te apetezca, querida -dijo la hermana de Nick con picardía, luego colgó el auricular. ____* hizo una mueca mientras colgaba el teléfono y volvía rápidamente a donde estaba arreglándose el pelo antes de que el teléfono hubiera sonado. ¡Dios mío, qué lío! Ser contratada por el hermano para que pretendiera ser su novia, y luego empujada por la hermana para que fuera de verdad... y ninguno sabía cuáles eran sus sentimientos con respecto al hombre. ¡Si la situación no fuera tan peligrosa, podía resultar divertida! 
____* quería ayudar a Sylvia, pero era imposible. Si comenzaba a intentar seducir a Nick después de todo lo que le había dicho, él se preguntaría qué demonios estaba pasando, o pensaría cínicamente que lo que quería era conseguir más dinero, así que probablemente tomaría lo que ella parecía ofrecerle. 
____* no pensaba que su jefe, de corazón frío como el hielo, estuviera mínimamente interesado en ella, pero era un hombre después de todo. Y un hombre que no parecía tener muchos escrúpulos sobre cómo conseguir sexo. ¡Y eso podría incluir a su estúpida recepcionista! 
Para él era muy cómodo pensar así. Podría llevar a la cama a una mujer a la que no amara sin ningún problema. Aunque ____* se había endurecido mucho tras cuatro años en la cárcel, no se veía suficientemente fuerte como para hacer el amor con Nick y marcharse después totalmente ilesa. 
Era la primera vez que ____* admitía la posibilidad de sentir por Nick algo más que atracción física. Poco, pero suficiente para preocuparse. Había sido utilizada brutalmente por un hombre y no iba a dejar que otro hombre la volviera a utilizar. 
Así que decidió no hacer el más ligero movimiento para seducirlo hasta que no se sintiera muy segura. Por lo que sabía, quizá no fuera necesario que distrajera a Nick de ninguna manera. Vanessa lo miraría sin ningún interés y él haría lo mismo. 
La puerta del baño se abrió y Nick salió con una toalla ajustada a la cintura. Su cabello negro estaba todavía húmedo y le caían algunos mechones rebeldes en la frente. Los rizos de su pecho también estaban mojados, eran pequeños remolinos brillantes hechos para que los dedos de una mujer jugaran provocativamente. 
____*, con el corazón latiendo muy deprisa, hizo lo que pudo para no mirar. Pero miró de nuevo, no pudo evitarlo. -¿Quién ha llamado? -preguntó. ____* tragó saliva y alzó los ojos hacia el rostro de él, rezando para que no tuviera rayos X que pudieran leer sus pensamientos. -Nadie -mintió suavemente. -Habrá sido en la habitación de al lado -murmuró, retirándose los mechones de la frente y haciendo que los músculos de los brazos y del pecho resaltaran. O trabajaba regularmente con pesas, o tenia un físico que muchos hombres tenían que esforzarse mucho en conseguir 
-No tardaré mucho -añadió, metiéndose de nuevo en el baño sin mirarla. -Tómate todo el tiempo que quieras -dijo ____* con un estremecimiento-. No tengo prisa. Pero parecía que Nick sí tenía, y en menos de cinco minutos volvió a salir del baño. Afortunadamente esa vez totalmente vestido, aunque igualmente atractivo, con unos elegantes pantalones negros y una camisa de color corinto de manga larga. Se iba peinando mientras andaba, intentando poner un poco de orden en sus ondas todavía húmedas. 
-Creo que tenía que haberme cortado el pelo antes de venir -declaró. ____* no estaba de acuerdo. La longitud de su pelo y su espesor le añadían atractivo y daban ganas de tocarlo. Combinado con su color de tez oscura y aquella camisa, su aspecto agitanado resultaba perversamente sexual. 
Cuando alzó el rostro y la vio delante mirándolo fijamente, ____* disimuló, adoptando una expresión pensativa, como si estuviera estudiando su pelo.
-La verdad es que te queda bien largo -dijo sin inhibiciones.
-Veo que has vuelto a recogerte el pelo.

____* se encogió de hombros, pensando que si las cosas iban mal con respecto a Vanessa, podía soltárselo alguna vez. Sabía por experiencia que, cuando se lo dejaba suelto, atraía las miradas de los hombres, y Nick había dicho que quería verlo. Sería un gesto más sutil que intentar seducirlo abiertamente. 
-Estarás lista a tiempo, ¿no? -preguntó bruscamente, frunciendo al verla todavía con el albornoz. -Sólo tengo que ponerme la ropa -«aparte de pintarme los labios, echarme perfume y, por supuesto, ponerme algunas joyas», añadió en silencio.
-Entonces hazlo, prometí a Henry pasar a recogerlos a las seis en punto.
Estaba nervioso, notó ____*, muy nervioso. Sería por Vanessa sin duda. Seguramente esperaba verla

durante el cóctel. ____* tomó el vestido del armario, el neceser donde guardaba las joyas y fue rápidamente al baño. Tardó dos minutos en ponerse el traje azul de hechura clásica y la camisa de seda color crema; otros treinta segundos en aplicarse la barra de labios coral que hacía juego con sus uñas, y algunos segundos más en perfumarse con el Chanel Nº 5 de la señorita Blanchford detrás de las orejas y en las muñecas. Finalmente se colocó el collar de perlas en el cuello, y se puso unos pendientes a juego. 
Sylvia estaría contenta, pensó mientras se examinaba en el espejo, dándose cuenta de que su aspecto era mucho más provocativo de lo que ella recordaba hacía cinco años. La blusa corta no era demasiado escotada, pero los tirantes impedían que llevara sujetador. El collar de perlas quedaba hundido en el valle que se formaba entre sus dos pechos en libertad, realzándolo. No se podía decir que iba provocativa o poco elegante, pero no se podía negar que iba a llamar la atención. 
____*frunció el ceño por la falda recta estrecha, deseando haber perdido un poco más de peso. Gracias a Dios la chaqueta era un poco larga y también cubriría sus sospechosos y duros pezones. Sacó unos cuantos mechones de pelo de su moño, para que rodearan su cara y cuello, y suavizaran así su imagen. El toque fue acertado, porque le daban un aspecto sensual, como si hubiera estado besando a su amante y él hubiera metido los dedos entre su cabello, haciendo que se escaparan algunos mechones. 
Un ruido impaciente en la puerta hizo que saliera rápidamente y se encontrara de frente con Nick. -Estoy casi lista -explicó-, sólo tengo que ponerme los zapatos. Son las seis menos cinco -se puso unos zapatos de color crema de tacón alto. Un año antes hubieran estado pasados de moda, pero la moda había vuelto, afortunadamente. 
-Ya está, ¿qué te parece? -preguntó, paseándose delante de él como si fuera una modelo. Sabía que no se estaba portando muy bien, pero estaba nerviosa. La mirada de Nick era irritantemente ilegible mientras la miraba de arriba abajo. -Muy bien -luego se acercó para ver de cerca el collar de perlas-. Parecen de verdad -dijo, tocando una de las perlas. -Son de verdad -aseguró ella, molesta por su actitud. Podía haber dicho algo amable en vez de ser tan desagradable-. Todo en mí es de verdad. Los ojos de Nick adquirieron una expresión de burla mientras se posaban en sus pechos. -Impresionante -comentó antes de dejar el collar, como si no quisiera tocarla-. Como tu armario, a juzgar por lo que has traído. Mis tres mil dólares podrían haber servido para todos tus trajes, sin mencionar el perfume indudablemente caro que llevas, pero diría que no podrían pagar esas perlas. Dime, ____... ¿cómo una chica trabajadora puede conseguir el dinero para comprar unas perlas auténticas? 
-No de mi salario patético, te lo aseguro -contestó enfadada. Un minuto antes le hubiera dicho la verdad, pero no entonces. ¿Por qué darle la oportunidad de humillarla todavía más no creyéndola?-. Son regalos. 
-¿De hombres? -No, de un hombre -no estaba mintiendo. Su padre había comprado toda su ropa, y las joyas que su madre le había regalado también había sido con el dinero de su padre. -Ah, entonces ésa es la respuesta a lo que hacías antes de trabajar para mí. Tenías un protector con dinero. Me imagino que sería el que te pagó los viajes, Sylvia dice que has viajado mucho durante los últimos años.
-Es cierto.
-¿Qué edad tenía el hombre que te acompañaba a cambio de regalos y viajes?
-¿Qué edad? -repitió tragando saliva.
-Es una pregunta sencilla, ____. ¿Cuántos años tenia el hombre?
____* volvió a tragar saliva, no esperaba que el juego fuera más lejos no lo había preparado.
-No es asunto tuyo -contestó, y pasó a su lado hacia la puerta.
La mano de Nick la agarró por el brazo, haciéndola girar.
-¿Qué edad? -le dijo mirándola fijamente.
El dolor que sintió en el brazo hizo que se pusiera furiosa.
-Mucho más mayor que tú -le gritó-. ¡Y mucho más rico!
La dejó marchar con la mirada fría como el hielo.
-No sabes lo decepcionado que estoy de ti.
-¿De verdad? Pues bien, yo no estoy decepcionada, Nick, porque nunca te he juzgado.
-¿Qué quieres decir?
-No creo que tengamos tiempo para hablar profundamente sobre nuestras respectivas debilidades, ¿no crees? Pero ten por seguro que mi relación con ese hombre se basaba en el cariño, no en algo lascivo.
-¿Quieres decir que te amaba?
-No, quiero decir que lo amaba yo. En cambio, él no me amó nunca.
Nick, evidentemente, no se esperaba aquella respuesta. Su rostro se quedó pensativo.
-Pero ya no lo quieres.
-Desearía no quererlo.
-¿Quieres decir que todavía sí? -Nick parecía enfadado con ella.

Ella entendía su punto de vista, ¿pero cómo podías dejar de querer a un padre? Incluso había amado a su madre, que era estúpida y egoísta. -Me atrevería a decir que siempre lo he amado -confesó con el corazón dolido. -Pero es una estupidez, ese hombre te utilizó, ¿no te das cuenta? ____* se sintió aliviada con respecto a la preocupación de Sylvia. Si Nick pensaba eso, con seguridad ya no amaba a Vanessa. A no ser que fuera una persona de las que actúa de manera diferente a lo que dice. Los hombres muchas veces tendían a ser un poco hipócritas en materia de sexo y amor. 
-Entiendo más de lo que tú crees, Nick -exclamó-. Y ahora no hablemos más del pasado, por favor. Es pasado y debería de estar olvidado. Son casi las seis y Henry y Ann deben de estar esperándonos. ¿Vamos?

Adverteencia :)

Buueeno sii entraas a este Blog! es para leer & comentar! sobree mis novelas sii no les gusta pues no importa comenten estoi para lo que sea :) espero que pasen un buen rato! Y si quieres poner mi novela en otro blog asi sea en fb o donde sea me dices :) y te doy permiso :3 okey!