Capitulo 6,7 & 8 :3
GIRLS ABAJO AHI UN ONE SHOOT :3
BUENO VAMOS CON LOS CAP'S
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Capítulo 6
El mundo de _________ estalló en un calidoscopio de sensaciones cuando el Enmascarado la besó.
En
el momento en que sintió su boca sobre los labios, empezaron a
temblarle las piernas. Su olor intenso y delicioso le embriagaba los
sentidos y los latidos de su propio corazón le impedían oír cualquier
otro sonido del club excepto sus respiraciones aceleradas.
El deseo la consumía.
Besarlo
era aún más de lo que había imaginado. Era dulce, ardiente, delicioso y
húmedo. De sus labios escapó un gemido que la hizo preguntarse cuánto
tiempo podría aguantar aquel sensual tormento.
Tenía la
sensación de estar inmersa en una película erótica. Un desconocido
enmascarado, un lugar público, el peligro de que alguien los viera y el
miedo a lo desconocido.
Se agarró a sus hombros para no caer al suelo. ¿Se atrevería a dejarse llevar hasta el final? ¿Allí mismo? ¿En aquel momento?
El corazón le latía con fuerza dentro del pecho.
"Déjate llevar".
Aquellas
palabras se habían convertido en el lema que la impulsaba a vivir sin
arrepentirse de nada. Iba a adentrarse en aquella experiencia y a
saborearla tanto como pudiera para compensar todos los meses que había
estado atrapada en una cama, aferrándose a la vida.
Su primera
aventura con un completo desconocido. Con él podía dejarse llevar y
hacer todo lo que jamás podría hacer con un hombre como Joe.
Quería
recordar todo lo que estaba sucediendo. Estaba besando a un bailarín
enmascarado en los vestuarios de un club de strip tease. Aquello merecía
aparecer en su diario.
Sus labios eran ardientes y asombrosos;
le resultaban desconocidos y familiares al mismo tiempo. La apretó con
fuerza contra su cuerpo con un salvaje rugido. _________ se recostó en
él y sintió un escalofrío al rozar su pecho fuerte y sus brazos
musculosos.
Abrió los labios ligeramente y sacó la lengua. Quería más.
Quería sentirlo dentro de ella. Muy adentro. Apenas podía respirar mientras le acariciaba el pecho desnudo y absorbía su calor.
Suavemente, él retiró los labios de ella y dio un paso atrás.
-Mais non, cherie -le dijo él.
Era el peor acento francés que había oído en su vida, pero lo perdonó porque sabía que era parte de la fantasía.
-Guardemos para luego el beso francés -añadió después.
-¿Guardarlo? -preguntó ella luchando contra el deseo que le nublaba la mente-. ¿Para qué vamos a guardarlo?
Tenía
una sonrisa tan dulce y sincera que por un momento, _______ creyó ver
el rostro de Joe Jonas en el cuerpo del enmascarado. El pulso se le
aceleró misteriosamente.
-Para la próxima vez.
No. No. Aquello era una tortura. No podía marcharse así, estaba demasiado desesperada.
-Por favor -suplicó sin el menor pudor.
Vio
cómo él la miraba de arriba abajo y se detenía en sus pechos, después
inclinó la cabeza y le chupó el pezón endurecido por el deseo a través
de la fina tela del suéter.
-Sí -susurró _________ apoyando la cabeza en la pared-. Sí.
Pero él volvió a alejarse.
-Déjale tu dirección al barman. Iré a la fiesta de tu hermana. Au revoir, cherie. Que tengas dulces sueños.
Y después se dio media vuelta con una malévola sonrisa en los labios.
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Capítulo 7
Había hecho que deseara más. Sin duda aquel tipo sabía cómo volver loca a una mujer.
_________
llegó a casa procedente del club sin saber muy bien cómo había ido
hasta allí. No podía dejar de pensar en él y de desear haber tenido el
valor suficiente para pedirle que no parara.
Ahora tendría que esperar hasta la fiesta de Devon para saber si realmente besaba tan bien como parecía.
Nada
más detener el coche frente al edificio, sintió el impulso de ir a
contarle a Joe lo sucedido con su amigo, pero su coche no estaba y las
luces de su apartamento estaban apagadas.
Para tener que dar clase a primera de la mañana, se acostaba muy tarde. Quizá tuviera un segundo empleo.
Lo más probable era que tuviera una novia.
Por qué esa posibilidad la ponía tan triste, ___________ no lo sabía.
No,
no podía ponerse triste por que Joe tuviera novia. Era un buen hombre y
merecía ser feliz. Aunque lo cierto era que no había visto nunca a
ninguna mujer en su casa.
"Egoísta, no puedes tener a dos".
Sabía
que jamás podría tener a Joe por mucho que le gustara. De hecho
precisamente porque le gustaba tanto nunca podrían ser más que amigos.
Lo
que necesitaba era una aventura con un hombre ardiente y apasionado
como Monsieur Enmascarado. Sin compromisos, sin ataduras, sin promesas y
sin arrepentimientos. Sólo diversión.
Estaba en pijama en la
cocina abriendo una botella de vino cuando oyó el viejo coche de Joe en
la calle. Se le aceleró el pulso. No era la respuesta salvaje que había
dado su cuerpo cuando el Enmascarado la había rodeado con sus brazos,
era más bien una sensación dulce que le alegraba el alma.
Dejó la botella de vino y el sacacorchos sobre la mesa y salió a la escalera.
-Hola -lo saludó desde el descansillo.
La escalera estaba en penumbra, por lo que apenas podía verlo.
-¿Quieres
subir a tomar algo? -era la primera vez que lo invitaba a una copa en
su apartamento y sabía que era más de medianoche, pero necesitaba hablar
con él-. ¿Joe? -estaba delante de la puerta de su apartamento. Oyó que
se le caían las llaves y que farfullaba algo entre dientes.
-Espera un momento, __________ -tenía la voz tensa.
Parecía estar de mal humor, algo nada habitual en Joe. Debía de haber tenido una mala noche.
-¿Subes?
-Sí -dijo por fin-. Pero antes voy a darme una ducha, estoy un poco sudoroso.
¿Por
qué le resultaba tan erótica la idea de Joe empapado en sudor?
_________ meneó la cabeza y achacó la reacción a la revolución hormonal
que había experimentado su cuerpo durante el encuentro con el
Enmascarado.
-Serviré unas copas de vino. ¿Te gusta el vino, Joe?
-Sí.
-Entonces
te veo dentro de un rato -se metió en casa, cerró la puerta y se apoyó
en ella con una extraña sensación de nerviosismo en el estómago.
Fue
entonces cuando ___________ se dio cuenta de que en realidad no sabía
si seguía excitada por culpa de Monsieur Enmascarado o si el misterioso
hormigueo que sentía en la nuca se debía más bien a que Joe fuera a
subir a su casa.
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Capítulo 8
¡_________ lo había invitado a subir!
No a Monsieur Enmascarado, sino a él. Al Joe de siempre.
Se
duchó a toda prisa y, en menos de cinco minutos, se había puesto unos
pantalones anchos y unas viejas zapatillas de deporte. No le gustaba
mostrar el cuerpo y odiaba que lo miraran.
En realidad, el único
motivo por el que conseguía salir al escenario del club era porque
llevaba la máscara que lo convertía en un personaje anónimo.
Era la única condición que había impuesto para aceptar el trabajo.
Lo que no había imaginado entonces era que aquella máscara fuera a convertirlo en el bailarín más popular del club.
Hizo
una mueca al pensar en ello. En cuanto reuniera el dinero necesario
para realizar aquella excavación en Belice, dejaría el trabajo y
guardaría el tanga para siempre.
Comenzó a subir la escalera,
pero sólo había avanzado dos escalones cuando se detuvo en seco. ¿Qué
demonios creía que estaba haciendo? Ahora no tenía ninguna máscara tras
la que esconderse.
"Charla un rato con ella. No es tan difícil. Puedes hacerlo".
Podía oírla cantando la canción que había hecho que empezara a enamorarse de ella. Je ne regrette rien.
Dios. ¿A quién quería engañar? No era lo bastante valiente ni aventurero para una mujer como ella. Se dio media vuelta.
"Cobarde"
Muy bien. Lo haría. Se dio media vuelta de nuevo y trató de no pensar en la debilidad que sentía en las rodillas.
Sólo
tuvo que llamar una vez antes de que ________ abriera la puerta. Joe se
sintió aliviado y decepcionado al mismo tiempo al ver que llevaba
puesto un cómodo pijama.
"¿Qué esperabas? ¿Una negligée transparente?"
Bueno, sin duda eso era con lo que había fantaseado. La había imaginado así... o completamente desnuda.
-¿Te parece bien un zinfindel? -preguntó mostrándole la botella.
-Sí -podría haberle dado cicuta y se la habría bebido igualmente.
-Vamos al salón a sentarnos -sugirió ella.
"Maldita sea", pensó Joe mientras la veía caminar.
No
podía apartar la mirada del movimiento seductor de sus caderas, de la
curva que formaba su espalda al unirse al trasero y del modo en que el
cabello le caía libremente.
La salvaje erección que le había
provocado en el club amenazaba con reaparecer. Mejor sería que se
sentara cuanto antes si no quería quedar en ridículo. Se derrumbó sobre
el sofá y trató de respirar con normalidad.
Había estado en su
casa otras veces, para ayudarla a subir la compra o para regarle las
plantas cuando ella estaba fuera, pero nunca había estado allí como
invitado.
_______ se acurrucó en el sofá junto a él,
enrollando las piernas del modo más sexy. Sus ojos seguían todos y cada
uno de sus movimientos. ¿Tendría la menor idea de lo sexy que la
encontraba?
Sonrió dulcemente y Joe sintió que se le derretía el corazón.
-Joe -susurró al tiempo que se acercaba a él un poco más.
-Sí -ahí estaba, el momento que había estado esperando.
Se humedeció los labios y lo miró con gesto de reprobación, como si hubiera cometido alguna travesura.
-Sé lo que has hecho.
-¿Sí?
-Me temo que te he descubierto -añadió ella.
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